TRAYECTORIA

En el comienzo de todo, estuvieron Nicolás Maquiavelo y Karl von Clausewitz.

En las profundidades sombrías de los años ochenta, estudiaba cuidadosamente el tratado “De la guerra” como un texto de referencia para comprender las leyes de la estrategia y del proceso de la guerra.  Clausewitz me inició en el estudio teórico de la guerra, de la relación entre la política y la guerra y el encuentro del fenómeno belico y politico con los espacios geográficos.  Luego comencé gradualmente a estudiar para comprender la geopolítica, en sus complejas relaciones e interdependencias con la geoestrategia, con la geografía y con la prospectiva. Llegue a la geopolítica desde tres direcciones convergentes: desde la Ciencia Política, desde la Estrategia y desde las Relaciones Internacionales. ¿Es la geopolítica una ciencia prescriptiva, finalista y determinista o una disciplina de rasgos posibilistas?

A continuación el aporte de Nicolás Maquiavelo (Discurso sobre el arte de la guerra y Discurso sobre las Décadas de Tito Livio) me permitió estudiar, desde el realismo incipiente de los autores florentinos del Renacimiento, la importancia de la estrategia y de la guerra como actos politicos ejecutados por el actor nacional.

Maquiavelo y Clausewitz estructuran el pensamiento estratégico, político y geopolítico de la época moderna, desde una perspectiva realista. 

Mi cercanía a la geopolítica se profundizó desde 1986 y 1987, a partir del estudio de la problemática del desarrollo regional.  El estudio interdisciplinario de las tendencias actuales y futuras del desarrollo de la región patagónica en el extremo austral del continente sudamericano, me llevaron a aproximarme a autores como Yves Lacoste, Pierre Gallois, Mahan, MacKinder, Raymond Aron, Hans Morgenthau (Política entre las Naciones, 1948), Jean Brunhes, Albert Dumangeon y Michel Foucher. 

El primer texto que marcó significativamente mi formación intelectual en geopolítica fué Claude Raffestin, un geógrafo suizo cuyo libro Pour une gégraphie du pouvoir (Paris, 1980, Librairie Téchnique, LITEC), donde desarrolla una perspectiva teórica innovadora para comprender la relación entre poder político y espacios geográficos y territorios, fue mi propio punto de partida intelectual y teórico para integrar la Ciencia Política moderna con una Geopolítica contemporánea.

Mientras Hans Morgenthau me trajo al realismo político, Claude Raffestin me trajo a una geopolítica del poder territorializado, pero desprovista y rescatada de las ataduras del darwinismo geopolítico. ¿No es acaso la geopolítica un ejercicio realista de comprensión interdisciplinaria de las relaciones, tensiones, fracturas y convergencias entre los grupos humanos y actores de poder en el territorio y en los espacios?

Mi primera preocupación era en aquel entonces, alcanzar a comprender los conceptos y categorías fundamentales del analisis geopolítico, pero en segundo lugar pretendia -y sigo pretendiendo hasta el presente- alcanzar un nivel de análisis geopolítico que me permita construir y aportar nuevas perspectivas y categorías para una geopolítica del siglo xxi.  Creo que mi concepto de patrimonio ecológico territorial, que desarrollé a principios de los años 90, va en esa dirección.

Pasé por tanto, por el estudio sistemático de la geopolítica inicial, aquella de Ratzel, Ancel, por Vidal de la Blache, entre otros autores.  Fue primero, un viaje intelectual desde la Geografía y la Geografía Política hacia la geopolítica.  Pero el comienzo de esta reflexión geopolítica, estuvo en mis investigaciones en torno a la teoría estratégica.  Ya en  el período 1978-1984 me dediqué a leer a Karl von Clausewitz y mas tarde a otros teóricos estrategicos como Tsun Tzu, Tucídides y Nicolás Maquiavelo.  El comienzo de mi aproximación a la geopolítica se puede intuir en mi búsqueda alrededor de Clausewitz el gran teórico de la estrategia moderna que en “De la guerra”, se plantea sin definirlo, la relación entre el actor estratégico y el territorio, entendido éste como teatro de la guerra.

Uno de mis primeros trabajos de estudio geopolítico (en la Universidad de Paris III), se denominaba “El fraude teórico de la geopolítica de Pinochet”, que era un análisis descarnado de las numerosas lagunas, inconsistencias, repeticiones y copias hechas por el dictador en sus tiempos de oficial de Ejército, y que aparecen retratadas en el libro “Geopolítica” de 1968.  Tengo que recuperar ese ensayo y publicarlo en mi página https://geopoliticaxxi.wordpress.com

En el punto de desarrollo de mis estudios de geopolítica estuvo una serie de autores como T.R. Philips (The Roots of Strategy, A collection  of Military Classics, 1943), R. Strausz-Hupé (Geopolitics, 1942), Gerard Chaliand y Jean Pierre Rageau (Atlas Stratégique.  Geopolitique des rapports de force, Paris, 1988), E.M. Earle (Makers of Modern Strategy, 1986), Hervé Coutau-Begarie, entre otros.

Un autor clave para mi comprensión de la geopolítica en su relación con las Relaciones Internacionales y con la Ciencia Política fué Henry Kissinger, uno de las figuras claves del realismo político y el realismo estratégico, quién es uno de los autores de la teoría geopolítica del dominó.  Las ramificaciones de la teoría estratégica y geopolítica me llevarían más tarde hacia el estudio teórico de las estrategias navales (Raoul Castex y Pierre Naville), del poder marítimo y del poder naval, hasta aproximarme al concepto de la oceanopolítica.  También ocupa aquí un lugar relevante el especialista británico Michael Howard (La guerre dans l’histoire de l’Occident, 1988).

Mi tesis de 1990 en la Universidad de la Sorbonne llevaba por título: “Enjeux géopolitiques et scénarios prospectifs sur le Cone Sud de l´Amérique Latine a l’horizon del année 2010″ (Encrucijadas geopolíticas y escenarios prospectivos sobre el cono sur de América Latina en el horizonte del año 2010), un aventurado ejercicio de integrar las categorías y conceptos de la geopolítica, la ciencia política y la prospectiva en el estudio de las grandes tendencias del desarrollo de la región patagónica en el cono sur del continente sudamericano.  Fue aprobada con distinción y reflejaba el momento de reflexión que estaba en condiciones de hacer sobre el desarrollo futuro de la región de Magallanes.

¿Cuál era la hipótesis central de esa investigación?  La idea que el desarrollo futuro previsible y los escenarios prospectivos plauusibles de evolución de la región austral del continente sudamericano dependerán básicamente de la diversificación de la matriz energética; de la calidad y profundidad de los procesos de integración binacional entre Argentina y Chile en la Patagonia; de la evolución del conflicto por las islas Falklands/Malvinas y de su inserción en el espacio geopolítico austral patagónico; y de la forma como ambos Estados encuentren zonas de convergencia, complementariedad y de cooperación en los espacios antárticos y oceánicos australes.

Hacia los años noventa (1992), comencé a trabajar sobre un concepto geopolítico propio: el de patrimonio ecológico territorial. Supone que éste se constituye con el conjunto de los recursos naturales, ecosistemas y recursos energéticos territorialmente situados dentro del espacio sometido a la jurisdicción de un Estado nacional y respecto de los cuales, el Estado-nación tiene una responsabilidad política y moral respecto de las futuras generaciones y en el presente, para su perservación y uso racional en el contexto de un modelo de desarrollo sustentable.

Más tarde, a mediados de la década de los noventa desarrollé una reflexión orientada a sistematizar un concepto de ocenopolítica (Fundamentos de la Oceanopolítica, 1996), y actualmente trabajo en torno a una visión geopolítica de las energías, que intento construir en torno al concepto de soberanía energética y seguridad energética.  Todos estos conceptos aparecen en los trabajos publicados en este weblog.

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Reflexión y análisis geopolítico desde el sur del sur del planeta

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