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El retorno de los nacionalismos

Asistimos a un momento histórico donde se manifiestan nuevamente los nacionalismos.

La historia, nos recuerda cada cierto tiempo y en forma siempre dramática, que los nacionalismos son los principales responsables ideológicos y sociales de las dos guerras mundiales más desvastadoras del pasado siglo XX: la primera guerra (1914-1918) que enfrentó al imperio AustroHungaro y Alemania contra Inglaterra, Francia y Estados Unidos (originada en los nacionalismos eslavos de Europa central), y la segunda guerra (1939-1945) que hizo colisionar al Eje nazi-fascista de Alemania, Italia y Japón, contra los aliados EEUU, Unión Soviética, Francia e Inglaterra (desencadenada por los nacionalismos alemán y japonés).

Los nacionalismos son, además, fuerzas ideológicas alimentadas en los segmentos sociales populares más desfavorecidos, por los sectores políticos de las derechas más extremas, construyendo discursos de intolerancia, de fanatismo, de miedo y de odio contra “el otro”.

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Los fanatismos nacionalistas se pueden entender principalmente, no solo por la afirmación exclusiva y excluyente de la propia identidad, sino también por la lógica del temor al extranjero y el odio racial contra ciertas poblaciones acusadas de culpas históricas, muy frecuentemente imaginarias.

Hoy, en la segunda década del siglo XXI, en la era de la globalización y de los intercambios a escala planetaria, los nacionalismos parecen estar de regreso, con su carga de exclusión, fanatismos, odiosidades, sentimientos colectivos manipulados y identidades locales activadas por la irracionalidad de algunas minorías iluminadas.

El miedo al ruso, al judío, al húngaro, al polaco, al alemán, al francés, al italiano, que tanta sangre hizo correr desde el siglo XVII hasta el siglo pasado en los territorios europeos, ahora parece de retorno con el miedo al inmigrante, al árabe, al islámico.

¿Asistimos solamente a la crisis del modelo unitario europeo o es sólo un anticipo de la implosión del bloque occidental, en un contexto caracterizado por la emergencia de nuevos centros hegemónicos globales en el Oriente?

¿Es Europa hoy todavía un referente significativo de la cultura universal de Occidente, o las actuales crisis sociales y culturales sólo van empujando el carro de la decadencia?   Una pregunta como ésta solo puede responderse desde una lógica temporal del largo plazo.

La crisis económica y financiera iniciada desde 2008 en el centro del sistema capitalista y en el núcleo del modelo neoliberal de mercado, o “campo occidental”, va camino de arrasar no solo las conquistas sociales de los Estados de bienestar europeos, sino que representa el telón de fondo y el contexto, en una Europa golpeada en los tiempos recientes por dos movimientos telúricos mayores: la crisis de los refugiados originada por la huida masiva de ciudadanos sirios huyendo de la desvastación de la guerra, y la decisión de Gran Bretaña de retirarse de la Unión Europea tras un referendum de alto impacto regional y global.

Europa vive ahora tres crisis de envergadura: los efectos retardados de una crisis económica y financiera iniciada en el sistema bancario de los Estados Unidos, el impacto de la crisis ocasionada por la llegada de alrededor de 2 millones de refugiados procedentes del Medio Oriente árabe e islámico y el Brexit, la salida de Gran Bretaña del bloque europeo y que puede funcionar como una potente señal de alarma.

GRAN BRETAÑA EN EL MAPA GLOBAL.

Gran Bretaña sale de la Unión Europea, pero no deja de ser el aliado político y estratégico más importante de EEUU en Europa, y continúa integrando la Alianza Atlántica OTAN, el poderoso e influyente brazo armado de Occidente, con operaciones militares de intervención en 3 continentes.

Los intereses estratégicos de Gran Bretaña se localizan en Europa, en América del Norte, en el Atlántico Sur, en Medio Oriente y en el sudeste asiático.

Cabe recordar que las relaciones diplomáticas y comerciales de Gran Bretaña con China viene desde la época de la dinastía Ming en 1638.

Basta anotar solamente que en 2010 altos mandos militares se reunieron en Pekín para discutir la cooperación militar entre ambos países, entre ellos el subjefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación, y el jefe del estado mayor del ejército británico, iniciando una etapa de intensificación de las relaciones entre China y el Reino Unido, e impulsando especialmente además, el comercio entre los dos países que vale miles de millones de libras esterlinas.

En el mapa geopolítico global, Gran Bretaña, una potencia mundial de primer orden que integra el campo occidental, se encamina por el desconocido y nebuloso camino de retirarse ordenadamente de la Unión Europea, manteniendo su presencia en la OTAN y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero dejando tras suyo un cuadro de agitación  e inestabilidad.

LA CRISIS DEL BREXIT Y LOS NACIONALISMOS EUROPEOS.

La “crisis del Brexit” separó a los viejos ingleses atemorizados por el miedo a los inmigrantes, de los jóvenes esperanzados en que la Unión Europea les abría las puertas a las posibilidades, a los intercambios, a la integración.   Esta generación de jóvenes británicos frustrados ahora por el corte brutal del Brexit, serán muy previsiblemente los adultos que explotarán de rabia en 20 años más contra las instituciones inglesas y europeas.

El Brexit ha sido el detonante para poner en evidencia los virulentos e impredecibles nacionalismos y localismos europeos: los escoceses que no quieren salir de la UE pero que arriesgan separarse de Inglaterra, los catalanes que agitan su independentismo autonómico de España, los irlandeses que quieren unificarse, los holandeses que quieren promover un referendum de salida de Europa…

El impecable juego democrático de los referendum y de las iniciativas ciudadanas de ley, es decir, el ejercicio teórico y práctico de la democracia participativa, le está jugando una mala pasada a las instituciones de las democracias representativas, llevando a las naciones europeas al torbellino impredecible de los asambleísmos, de los liderazgos populistas y de las odiosidades raciales.

¿Lección para las mayorías democráticas?: nunca dejen de ocuparse de las minorías.

Hasta el presente, esas tensiones locales de inspiración nacionalista y xenófoba habían permanecido casi en la trastienda del escenario político y geopolítico del viejo continente.  Ahora los nacionalismos estallan en el rostro del modelo de integración continental.  Aún así, no puede perderse de vista que mientras el Brexit sacude transitoriamente las bolsas de valores y los bancos centrales, cientos de miles de árabes pugnan dramáticamente a través del Mediterráneo por refugiarse en la Europa en crisis.

Una vez más, como lo muestra la historia, se trata de una anomalía histórica y cultural fácil de inocular y difícil de erradicar, o por decirlo en términos médicos, el nacionalismo es hoy la enfermedad visceral de la globalización.

24 junio 2016.

Chile demanda a Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya por el Río Silala

“El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, informó hoy que el gobierno de Chile ha decidido demandar al Estado Plurinacional de Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya para que ésta declare la condición de río internacional del Río Silala y, como consecuencia de ello, que Chile tiene derecho al uso de sus aguas bajo el derecho internacional.

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El gobierno de Chile ha tomado esta decisión, considerando entre otras, las siguientes razones:

a) La existencia de una controversia originada en la afirmación de Bolivia que el Río Silala no es un curso de agua transfronterizo y que, en consecuencia ese país tendría derecho al uso del 100% de sus aguas;

b) El anuncio público del Presidente Evo Morales que Bolivia presentaría una demanda contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia por esta disputa, acusando al Estado de Chile de actuar ilícitamente y de estar “robando” las aguas del Río Silala;

c) La posterior creación en Bolivia de una Dirección Estratégica para desarrollar este nuevo litigio con Chile;

d) Los múltiples y serios esfuerzos que ha hecho Chile para resolver amistosamente la diferencia, todos los cuales se han visto frustrados por la insistencia de Bolivia en negar los derechos de Chile;

e) El deber de Chile de proteger sus recursos naturales, dando certeza jurídica a las titularidades que le reconoce el derecho internacional.

La conducta del gobierno de Bolivia ha obligado a Chile a actuar en defensa de sus derechos, los que están siendo impugnados de manera hostil. A diferencia de la demanda planteada por Bolivia en el año 2013, la acción de Chile dice relación con una disputa jurídica genuina, de carácter técnico, que busca que la Corte Internacional de Justicia declare y confirme lo que Bolivia ha estado tratando de negar, que es la condición del Silala como curso de agua internacional.

En el día de hoy, la agente de Chile para esta demanda, la Directora de Fronteras y Límites del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Ximena Fuentes, ha presentado en la secretaría de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, la aplicación del gobierno de Chile para iniciar el procedimiento. Ella será acompañada en el proceso por los co-agentes María Teresa Infante, anterior directora de Fronteras y Límites y actual embajadora de Chile ante los Países Bajos; y por Juan Ignacio Piña, ex Subsecretario de Justicia y actual Presidente del Consejo de Defensa del Estado.

El gobierno de Chile reafirma con esta acción su permanente política de pleno apego al derecho internacional y su firme convicción en la solución pacífica de controversias jurídicas por la Corte Internacional de Justicia.”

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Transcripción punto de prensa del Canciller Heraldo Muñoz.

“Lunes, 06 de junio de 2016

Queremos informar que Chile ha decidido demandar a Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia por el caso del Río Silala.

Concretamente, por instrucción de la Presidenta de la República, a esta misma hora, en La Haya, la Directora de Fronteras y Límites de la Cancillería, la Embajadora Ximena Fuentes ha hecho entrega al Secretario de la Corte la solicitud de la demanda chilena para que se determine que el Silala es un río internacional y que, por lo tanto, Chile tiene derecho sobre las aguas de este curso de agua internacional.

El gobierno ha tomado esta decisión como una medida necesaria para defender nuestros intereses frente a una controversia que ha generado la conducta de Bolivia respecto a este río. Bolivia sostiene que el Silala no es un río de carácter internacional; como consecuencia de ello reclama, supuestamente, el uso del 100% de sus aguas. Esta posición de Bolivia se remonta tan solo a 1997. A partir de ese año Bolivia comenzó a negar el carácter del recurso de agua fronterizo del río Silala que antes reconocía. De hecho, lo reconoció por casi 100 años.

A partir de ello, el Presidente de Bolivia anunció el mes de marzo que presentaría una nueva demanda contra Chile en la Corte de La Haya por lo que llamó “el robo de las aguas del Silala”. Asimismo, anunció el desarrollo de una serie de acciones para que el Silala no siga fluyendo hacia Chile. Esto es inaceptable.

Chile ha hecho, a lo largo de los años, intentos serios y variados para solucionar amistosamente esta discrepancia a través de la negociación, las cuales han fracasado por la reiterada actitud de Bolivia de negar los derechos de nuestro país, como lo dejan en evidencia las recientes declaraciones del mandatario boliviano.

Chile no puede permanecer pasivo frente a la reiterada conducta del gobierno de Bolivia de desconocer nuestros derechos. Por consiguiente, hemos demandado a Bolivia ante La Corte de La Haya para que esta institución resuelva esta disputa, declare y reconozca nuestra posición jurídica conforme de derecho, para proteger nuestros recursos naturales y dar certeza jurídica a los derechos que le asisten a Chile, y que Bolivia desconoce.

Bolivia ha anunciado que la preparación de su eventual demanda contra Chile demoraría dos años; Chile no puede permitir que Bolivia siga intentando instrumentalizar el derecho internacional y sus instituciones como vehículos de hostigamiento político. En estas circunstancias le interesa a Chile que la Corte resuelva esta disputa lo más pronto posible.

Como Bolivia ha anunciado diversos proyectos para desviar las aguas del Silala o evitar que estas sigan fluyendo hacia Chile, nuestra acción judicial evitará que esto suceda y obligará a Bolivia a conformar su conducta al derecho internacional, previniéndose  acciones  que pudieran menoscabar cuantitativa o cualitativamente nuestros recursos naturales.

Chile enfrentará este caso con un equipo técnico de alto nivel de abogados nacionales e internacionales, de los principales expertos en recursos hídricos a nivel mundial, porque este es un caso de una naturaleza técnica y especializada.

De hecho, la Dirección de Fronteras y Límites de la Cancillería ha venido reuniendo antecedentes y analizando esta situación desde hace 20 años y contamos con hidrólogos, geólogos y abogados con un alta especialización.

Es por ello que la Presidenta de la República ha decidido encargar el manejo de esta disputa a la Directora de Difrol, la profesora Ximena Fuentes, que será la agente de Chile en este caso. Hemos reclutado a un grupo muy distinguido de juristas. A la Doctora Fuentes la acompañarán de coagentes, la Embajadora en La Haya, María Teresa Infante y -siguiendo con la tradición en estas materias como una política de Estado- será también coagente don Juan Ignacio Piña, Presidente del Consejo de Defensa del Estado, abogado, doctorado de la Universidad de Navarra, Ex Subsecretario y Ministro de Justicia.

Como puede apreciarse por lo expuesto, este caso no guarda relación con la otra disputa que Chile mantiene con Bolivia en la Corte. En razón de ello serán conducidos y manejados en forma separada de la otra disputa, pero con la debida coordinación, por eso también está nuestro agente José Miguel Insulza.

Los tiempos judiciales de ambos casos harán que no exista un traslape entre ellos y que ambos casos transcurran en tiempos distintos y caminos paralelos.

Tenemos la confianza en que cada una de estas demandas será resuelta conforme  a su propio mérito.

Para efecto de presentar esta demanda, Chile se ha basado en la jurisdicción que otorga a la CIJ el Pacto de Bogotá. Ello es una demostración de lo que hemos sostenido con anterioridad, cuando nos ha parecido que se ha forzado la jurisdicción de la Corte con disputas artificiales. Más allá de los términos acordados con nuestro país, hemos ejercido nuestros derechos.

En este caso, hemos recurrido al mismo instrumento, por el reconocimiento de su importancia como vehículo de solución pacífica de disputas jurídicas realmente existentes entre los países miembros del pacto.

En suma, Chile le está pidiendo a la CIJ que declare lo siguiente:

1) Que el río Silala es un curso de agua internacional cuyo uso se encuentra regido por el derecho internacional.

2) Que Chile tiene derecho de uso equitativo y razonable de las aguas del río Silala en conformidad al derecho internacional.

3) Que bajo el estándar de uso equitativo racional, Chile tiene el derecho al uso que actualmente hace de las aguas del río Silala.

4) Que Bolivia tiene la obligación de tomar todas las medidas adecuadas para prevenir y  controlar la contaminación y otras formas de daño a Chile, resultantes de sus actividades en las cercanías del río Silala.

5) Que Bolivia tiene la obligación de cooperar con Chile y notificarle oportunamente de medidas que haya planificado y puedan tener un efecto adverso en los recursos hídricos compartidos, de intercambiar antecedentes e información y de conducir, cuando sea apropiado, el estudio de un impacto ambiental en orden de permitir a Chile evaluar los posibles efectos de estas medidas planificadas.

En suma, Chile ha demandado a Bolivia para avanzar por nuestros intereses. Chile tendrá la oportunidad de desarrollar por completo sus argumentos, cuando los presentemos oportunamente y cuando se decida conjuntamente con la Corte su memoria. Lo que se acaba de presentar hace algunos instantes en La Haya es la solicitud de registro de nuestra demanda, que es la expresión sucinta de los hechos y fundamentos de nuestra demanda contra Bolivia.

Finalmente, como siempre ha sido nuestra actitud, manejaremos esta demanda que hemos interpuesto contra Bolivia de manera sobria y profesional, velando siempre por los intereses de Chile que es la política de estado de nuestro país.

Heraldo Muñoz

Ministro de Relaciones Exteriores de Chile.”

 

China, un nuevo actor en el escenario latinoamericano

Romer Cornejo.

El aumento del intercambio económico y político entre China y América Latina ha generado diversas reacciones. Algunos han tendido a percibir a China como una amenaza para los proyectos exportadores de sus países; otros, como la tabla de salvación para las economías exportadoras de materias primas y alimentos. Con una renovada presencia en el escenario internacional, China tiene intereses globales vinculados a su proyecto de desarrollo económico y su consolidación como Estado nacional. En este sentido, América Latina puede aportarle materias primas, nuevos mercados para sus productos y alianzas diplomáticas que apoyen sus intereses.

Cuando se estudian las relaciones entre China y América Latina, lo primero que es importante resaltar es la confusión y las expectativas exageradas en las percepciones sobre el tema, tanto en académicos como en funcionarios y otros sectores sociales de América Latina y Estados Unidos, donde más se ha tratado el asunto recientemente. En este último país es predominante, sobre todo en los círculos oficiales y entre los intelectuales vinculados a ellos, la percepción de China como una amenaza. En términos generales, ello se enmarca en la actitud de EEUU de no aceptar la presencia de China en el contexto global en términos de igualdad, que es el modo como este país pretende actuar en el escenario internacional. Si bien son muchos los factores que pueden explicar la postura estadounidense, el hecho de que China sea gobernada por un partido comunista y que se resista a seguir sus lineamientos son los elementos más importantes, aunque también hay que considerar el racismo y las lesiones al mercado laboral estadounidense producidas por la migración de inversiones y empleo al país asiático. Es por ello que en algunos sectores se insiste en exagerar el poderío militar de China o su presencia en las tradicionales áreas de influencia de EEUU, como América Latina.

Continúe leyendo este artículo:

http://nuso.org/articulo/china-un-nuevo-actor-en-el-escenario-latinoamericano/

Crimea como encrucijada entre Rusia y Ucrania: notas para un análisis geopolítico

Las siguientes notas presentan algunos parámetros para un análisis geopolítico del actual conflicto por Crimea entre Rusia y Ucrania.
Desde una perspectiva geopolítica, el conflicto ruso-ucraniano alrededor de Crimea, obedece a un juego entrecruzado de intereses nacionales que pesan fuertemente a la hora de las decisiones diplomáticas y estratégicas.  La escuela realista de las Relaciones Internacionales pone el acento en el interés nacional (entendido como el conjunto de objetivos permanentes que define y persigue un Estado en el escenario internacional, trascendiendo gobiernos y períodos históricos), como una de las principales claves de comprensión de la postura y de la política internacional de los Estados.
El conflicto por Crimea se sitúa en el contexto general de una agudización de la crisis política e institucional de Ucrania, la que tiene impacto sobre las relaciones con su vecina Rusia, interesada a su vez en mantener una ¨frontera occidental¨ segura y estable.
Lea y descargue aquí la versión completa de este artículo:
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Las dimensiones ciudadanas de la soberanía: las Falklands y los kelpers

La larga disputa territorial que opone a Gran Bretaña y Argentina a propósito de las islas Falklands, ha adquirido nuevos ribetes con una reactivación del debate diplomático y comunicacional entre ambos gobiernos en el año 2011.  La polémica diplomática tiene además, un trasfondo histórico de más de un siglo y marcado por la guerra de 1982, por una centenaria demanda de los argentinos y por la posición casi inamovible de los británicos en cuanto al ejercicio de la posesión y dominio del archipiélago.

La guerra de 1982 además, produjo tres efectos duraderos en el tiempo: en primer lugar, convirtió a las Falklands en un poderoso reducto militar aeronaval británico en el Atlántico sur cuya función estratégica y disuasiva es más que evidente: Inglaterra no se dejará sorprender dos veces por una invasión; segundo, modificó durablemente el escenario geopolítico del cono sur de América Latina, generando un nuevo esquema geoestratégico de estabilidad subregional; y tercero,  dejó en la nación argentina el amargo sabor de la derrota, uno de los sentimientos más perjudiciales y perniciosos para el pleno ejercicio de la razón diplomática y de la objetividad política. 

 En definitiva, la cuestión diplomática en torno a las Falklands no involucra solamente a dos Estados y dos naciones, en la medida en que se ha seguido la estrategia de multilateralizar el diferendo, de trasladarlo a algunas instancias internacionales y de llevarlo a los medios de comunicación como un mecanismo para hacer presión.  El problema en cuestión sin embargo, no se reduce a una simple polaridad entre “reclamamos la soberanía” y “no hay soberanía que discutir”.

El renacer de esta disputa hoy no podemos atribuirlo tampoco a la debilidad de los gobiernos implicados: a pesar de la crisis europea, el gobierno Cameron se mantiene estable y Cristina Fernández continúa siendo ratificada fuertemente por las urnas.

LOS HABITANTES ORIGINARIOS TAMBIÉN CUENTAN

Pero, en una disputa territorial entre dos Estados y que involucra la cuestión de la soberanía, no puede olvidarse que una opinión fundamental, un juicio decisivo, le cabe a los habitantes originarios de los territorios implicados.  ¿Cómo puede haber soberanía si quienes son el fundamento jurídico y humano de dicha soberanía no son consultados y su opinión no es tomada en cuenta?

No es necesario escarbar demasiado en la historia del concepto de soberanía dentro de la tradición de Occdidente (desde Jean Bodin, 1576), para percatarse que aquí la voluntad y la opinión de los kelpers, es decir, de los habitantes originarios que residen en las islas, puede resultar fundamental y hasta ineludible para entender el destino de las Falklands en los próximos decenios.  

Cabe preguntarse, ¿aceptaría Argentina la opinión de los kelpers si éstos ratificaran que desean seguir siendo ciudadanos británicos? ¿Aceptaría Gran Bretaña la opinión de los kelpers si éstos manifestaran que no desean seguir bajo la jurisdicción británica?  Incluso desarollando un enfoque crítico y no menos polémico, ¿nos hemos preguntado que opinaban los kelpers respecto de la demanda argentina de soberanía antes de la guerra de 1982 y sobre todo, después del conflicto? 

Y una pregunta que resulta crucial en este caso: ¿cómo se consideran a sí mismos los kelpers de las islas Falklands: “argentinos” usurpados por el Estado británico, o “británicos” amenazados por el Estado argentino?

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Introducción al post-capitalismo – I – La hipótesis geopolítica y geoestratégica

PREFACIO.

En las postrimerías de la primera revolución industrial que desencadenó la expansión del capitalismo (en la primera mitad del siglo xix), las voces premonitorias que anunciaban el fin del sistema económico y político burgués, se acumulaban y entrecruzaban sus pronósticos desde la ciencia económica, la Historia, la Ciencia Política y la Sociología, es decir, desde las nacientes Ciencias Sociales.  Modernidad, progreso cultura y civilización eran conceptos que definían el orden social predominante, para diferenciarlo de las otras configuraciones socio-culturales y territoriales exteriores al Occidente.

Pero ninguna de las anticipaciones del derrumbe del capitalismo pudo pronosticar la permanencia, la continuidad y la profundización-expansión del sistema de dominación del capital, como lo vieron los siglos xix y xx.  La mayor parte de las utopías del fin del capitalismo, influidas por el ideario marxista, anunciaban un escenario de asalto final sobre la ciudadela capitalista y burguesa, asalto final que nunca ocurrió o que solo tuvo un paréntesis de 70 años (con la revolución bolchevique, la URSS y el campo del socialismo real).

Pero, cuando observamos y reflexionamos el futuro, y reconstruimos en sentido retrospectivo el horizonte del mediano y largo plazo, percibimos en cambio, que el derrumbe o implosión del modelo de desarrollo capitalista dominante, parece plausible de suceder más por la presión y combinación de una serie de crisis globales combinadas, de manera que la dolorosa y prolongada transición desde el capitalismo al postcapitalismo, y desde el postcapitalismo a algún otro modo de desarrollo de la conciencia y la sociedad, resulta más plausiblemente como “efecto en cadena” de un sumatoria de crisis de todo orden y en las más diferentes escalas de ocurrencia.

Nada permite anticipar hoy que la crisis multiforme del capitalismo global, su colapso eventual y los escenarios de futuro que pudieran provenir de su implosión después del siglo xxi, resultarán en ordenamientos sociales armónicos, en sistemas políticos idílicamente pacíficos o en configuraciones geopolíticas integrativas o de cooperación.  Solo los seres humanos conocen la escasa distancia que siempre ha existido en la Historia, entre los paraísos imaginados y los infiernos reales.

Este ensayo pretende explorar las tendencias globales que conducen a ese post-capitalismo, desde una perspectiva geopolítica, prospectiva y geoestratégica. Tenemos delante de nosotros, solo distintos puzzles empíricos e incertidumbres interpretativas, producto de la enorme cantidad de información y data disponible y de lo escuálido de los modelos interpretativos que permitan reconstruir la historia del futuro.   Por eso, esta primera parte del ensayo aborda el cambio global hacia el post-capitalismo desde el punto de vista político y geopolítico; la segunda parte, en cambio, examina la hipótesis geoeconómica del colapso planetario por la rivalidad energética.

Manuel Luis Rodríguez U. 

Punta Arenas – Magallanes (Patagonia…sin represas…), otoño de 2011.- 

CONCEPTOS CLAVES: Crisis energética, rivalidad hegemónica, rivalidad energética, distribución de las hegemonías, progreso, post-capitalismo.

LA MADRE DE TODAS LAS CRISIS.

En aquellos tiempos turbulentos de fines del siglo xxi, cuando una combinación de crisis a escala mundial y a escala micro-territorial hicieron tambalear las bases del modelo capitalista de producción, el orden internacional basado en la extensión de la especulación, de la corrupción, de las guerras e intervenciones, de las finanzas mafiosas, de la delincuencia internacional, de la hambruna y de la desigualdad social, del terrorismo estatal y contra-estatal, de la contaminación y depredación del planeta, condujeron hacia una diversidad de formas y dimensiones de post-capitalismo.

Ls crisis económicas -aquellas donde “…se destruye sistemáticamente, no solo una parte considerable de los productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas…” (Marx, C.: El Manifiesto Comunista. En Marx, C., Engels, F.: Obras escogidas en dos tomos. Moscú, 1955. Ed. Progreso, p. 26)- dejaron de ser solo parte de un ciclo cronológico de colapsos económico-tecnológicos y sociales, sino que se combinaron, en sus causas y en sus efectos, con la crisis energética, la crisis alimentaria, la crisis medioambiental y el cambio climático. 

El corazón de la crisis mundial del capitalismo globalizado, consistió en el desencadenamiento acumulativo de la crisis energética (que provenía desde mediados del siglo xx), de la crisis alimentaria, la crisis demográfica y la crisis medio-ambiental (una de cuyas manifestaciones era la crisis climática), pero la motivación principal, el nudo gordiano de la rivalidad planetaria fué el acceso y control de los recursos energéticos.

En un siglo de evolución reciente, cambió la forma del capitalismo, cambió el modo de producción, las fuerzas productivas y las relaciones sociales, el Estado y el orden político, pero persisitó el mismo esquema de explotación y de creación de plusvalía a costa del trabajo ajeno y del uso intensivo de recursos naturales y energéticos agotables, al tiempo que se amplió la escala de los mercados y de la concentración del capital.  En consecuencia, las luchas de clases cambiaron de forma, de escala y de extensión (movimientos de desheredados, sin tierra o sin agua, movimientos post-materiales, redes sociales transversales movilizadas, interacciones valóricas, conjunciones identitarias, multitudes inteligentes…), pero su contenido -la rivalidad social básica y la división de la sociedad en clases sociales distintas y antagónicas, originada en el capitalismo- siguió siendo el mismo.

Aquel capitalismo de desastre (N. Klein), basado en el aprovechamiento expansivo de las crisis, en la privatización mercantilizada de las guerras y en el uso de los desastres naturales (que el mismo sistema provoca e intensifica), como fuente casi inagotable de gigantescos beneficios corporativos rentables, entró en una prolongada fase de colapso: este capitalismo de desastre o de crisis, fue reemplazado por un capitalismo de la especulación y el derroche ilimitados.

En la profunda asimetría que aquejaba a la estructura capitalista, la acumulación desmesurada de la riqueza se correspondía y se explicaba por la acumulación desmesurada de la pobreza.  En este contexto, la sucesión y traslapamiento de crisis a diferentes escalas, solo podía anticipar el incremento, la expansión y la multiplicación de escenarios de luchas de clases, de rivalidades territoriales, de revueltas sociales y de revoluciones políticas.  La desigualdad social, económica, material y territorial flagrante entre los centros de poder y hegemonía y las periferias empobrecidas, esclavizadas, discriminadas, necesariamente tuvieron el rol de agente desencadenante de la inquietud, la movilización ciudadana y el despliegue de múltiples formas de resistencia, de contra-culturas, de protesta y hasta de anarquización de las multitudes y los entornos contestarios.

El planeta no se había vuelto plano: se había trizado y resquebrajado, por su desigualdad estructural y las placas tectónicas que lo entrecruzaban comenzaban a chocar entre sí.

La rivalidad hegemónica entre los distintos core-power mundiales y continentales (Estados nacionales y coaliciones estatales, adoptó la forma de rivalidad energética, es decir, una lucha multiforme (política, diplomática, estratégica, tecnológica e ideológica, virtual y territorial) por acceder, controlar y dominar aquellas fuentes de recursos energéticos que garanticen su propia seguridad y estabilidad.  

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¿Y si la estrategia de desarrollo neoliberal estuviera llevándonos a una mayor desigualdad social y no al desarrollo?

“Si Latinoamérica no lleva a cabo una modernización de su estrategia productiva, no será verdad eso que tanto se repite últimamente de que es su momento para cambiar su historia, ya que no habrá base para un crecimiento sostenido en el futuro.”

http://www.elpais.com/articulo/economia/Expertos/cuestionan/estrategia/crecimiento/Latinoamerica/elpepuintlat/20110512elpepueco_12/Tes