Archivo de la categoría: AMERICA LATINA GEOPOLITICA

Gobierno de Argentina alcanza acuerdo con Gran Bretaña para explotación conjunta de petróleo en islas Falklands

En la edición del 14 de septiembre reciente de la prestigiosa revista electrónica estadounidense OIL AND GAS JOURNAL leemos la siguiente noticia, donde se informa que el Gobierno de Argentina y el Gobierno de Gran Bretaña han firmado un acuerdo para trabajar en conjunto a fin de remover los obstáculos para la explotación conjunta costa afuera de petróleo y gas natural en la plataforma submarina de las islas Falklands:

“The governments of Argentina and the UK have agreed to work toward removal of restrictions on oil and gas work offshore the Falkland Islands.

As part of its longstanding claim to sovereignty over the islands, the South American country in 2010 imposed restrictions on movements of ships between it, the Falklands—which it calls the Malvinas—and other islands in the South Atlantic (OGJ Online, Feb. 17, 2010).

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The Argentine government, under former President Cristina Fernandez de Kirchner, objected to offshore exploration then reviving under auspices of the government of what the UK considers one of its self-governing offshore territories.

Among results of drilling during that period was the discovery byRockhopper Exploration PLC of Sea Lion oil field, which is under development (OGJ Online, Sept. 14, 2011).

Argentina and the UK fought a 74-day war over the Falklands in 1982 and didn’t reestablish diplomatic relations until 1990.

Mauricio Macri, who replaced Fernandez de Kirchner as president last December, has moved to improve relations with the UK.

He met with British Foreign Office Minister Alan Duncan during a series of high-level meetings in Buenos Aires this month that yielded an agreement on travel and other issues related to the Falklands and that included the statement about working toward lifting restrictions on oil and gas activity.

In a visit to London before those meetings, Argentine Foreign Minister Susana Malcorra said her government would be willing to pursue joint exploration in the Falklands.”

Fuente: http://www.ogj.com/articles/2016/09/argentina-uk-to-seek-falklands-oil-accord.html?cmpid=EnlEDSeptember222016&eid=288271051&bid=1536302

EXPLOTACIÓN COMERCIAL DE PETRÓLEO EN LAS ISLAS FALKLANDS SE INICIA DURANTE EL PRESENTE AÑO 2016.

Recordemos que las primeras operaciones de la empresa inglesa Rockhopper Exploration PLC en la plataforma submarina de las Falklands se iniciaron en 2011.

La información más reciente al respecto es la siguiente:

“Rockhopper Exploration PLC said it will invest about $2 billion to start oil production from the North Falkland basin in early 2016.

The company said its Sea Lion discovery in PL032 could be producing 120,000 b/d by 2018. The company has conceived a development plan on the basis of producing a 350 million bbl resource using a leased floating production, storage, and offloading vessel.

Rockhopper expects to complete concept engineering studies in first-quarter 2012 and shortly thereafter to begin front-end engineering design. FEED is expected to be completed and submitted to the Falkland Islands government in first-quarter 2013, by which time the company would expect to have awarded the contracts to the FPSO provider and subsea contractor.

Accounting for all outstanding payments for well 14/10-6, the previous well drilled, the company estimates that it will have $170 million in cash. It reckons that it is therefore fully funded to complete 14/10-7, the current well, and the remaining two committed drilling slots that it has with the Ocean Guardian. It is considering its position as to whether it will take up any additional options with the rig.

The company said the 14/10-7 well, 3.3 km northwest of the 14/10-2 discovery well, was successful. Total depth is 2,696 m. The well derisked areas of lower amplitudes in the main complex, but further work is needed to determine the extent of the main complex SL20 lobe north of the well.

Rockhopper has a 100% interest in the PL023, PL024, PL032, and PL033 production licenses that total 3,800 sq km. It has also farmed into a 7.5% working interest in PL003 and PL004 operated by Desire Petroleum.

Testing of the Sea Lion discovery in September 2010 and June 2011 represented the first oil to flow to surface in Falkland Islands waters (OGJ Online, May 19, 2010).

Rockhopper hired two seismic vessels to shoot a 3D seismic survey over parts of PL024, PL032, and PL033 not previously defined by 3D and over adjacent areas. Data over the southern parts of PL032 and PL033 has been fast-track processed, and an initial interpretation has been completed. The rest of the new 3D data is expected to be available for interpretation by yearend.”

Fuente: http://www.ogj.com/articles/2011/09/falklands-sea-lion-oil-production-start-seen-in-2016.html

Contraloría General del Perú revisará 11 compras militares del gobierno de Ollanta Humala

El ministro de Defensa, Mariano González, informó que que ha solicitado a la Contraloría que lleve adelante acciones de control de las adquisiciones realizadas bajo esta modalidad, sobre todo en el 2015.

El ministro de Defensa, Mariano González, informó que durante el Gobierno de Ollanta Humala Tasso se realizaron 11 compras militares bajo la modalidad de Gobierno a Gobierno, mecanismo que carece de control. Estas se desarrollaron en mayor medida durante el año 2015.

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Durante su presentación la Comisión de Defensa del Congreso, el ministro subrayó que ha solicitado a la Contraloría General de la República que lleve adelante acciones de control sobre estas adquisiciones, a la cual “se la dará todas las facilidades”.

En esa línea, González remarcó que en su gestión esta modalidad de compra, no será usada para compras militares y que está se efectuarán bajo las contempladas en la Ley de Contrataciones del Estado.

Asimismo, detalló que estas compras militares demandó la inversión de aproximadamente de S/ 4,000 millones. “Mi gestión buscará que las contrataciones que se realicen sean de las maneras más transparentes posibles y las compras de Gobierno a Gobierno no lo son”, apuntó.

“Está practica debía desarrollarse de manera excepcional. Lamentablemente, fue el mecanismo favorito usado por el Gobierno pasado. Eso no va ocurrir en este Gobierno. Sería recomendable que la Controloría emita disposiciones para las adquisiciones de Gobierno a Gobierno”, remarcó.

Afirmó, que las adquisiciones realizadas por el Gobierno pasado ascendió a S/ 8,000 millones, aproximadamente.

Fuente: http://gestion.pe/politica/humala-realizo-11-compras-militares-bajo-modalidad-gobierno-gobierno-2168988

Nuevo gobierno en Perú revisará más de 1.200 ascensos en las FFAA durante gobierno de Humala

El ministro de Defensa, Mariano González, informó que su despacho a conformado un grupo de trabajo para revisar todos los ascensos y pases al retiro ocurridos durante el 2012 y 2016.

El ministro de Defensa, Mariano González, detalló que durante los cinco años de Gobierno de Ollanta Humala Tasso se llevó a cabo 1,205 ascensos de oficiales generales en las Fuerzas Armadas.

“Estoy refiriéndome a los cinco años y en los tres institutos armados”, detalló ante la Comisión de Defensa del Congreso.

Respecto a los oficiales pertenecientes a la promoción del ex mandatario Humala Tasso, el ministro precisó que han ascendido al grado de general de división cuatro de sus miembros.

Además, indicó que su despacho a conformado un grupo de trabajo para revisar los casos de militares que pasaron al retiro durante el 2012 y el 2016. “Hemos constituido un grupo de trabajo para revisar todos los ascensos y pases al retiro ocurridos entre los años 2012 y el 2016”, apuntó.

En esa línea, el titular de Defensa informó que ha dispuesto la revisión de todos los nombramientos y puestos en el extranjero. “Hay varios casos, de varios oficiales afectados (por ascensos indebidos) que están trabajando en mi gestión”, remarcó.

Sobre la ubicación actual del personal de confianza de la ex pareja presidencial en el sector Defensa, González afirmó que ningún alto funcionario nombrado por la gestión pasada sigue en su cargo.

“He ordenado una revisión de los nombramientos en el exterior por lo que he dispuesto el inmediato retorno de aquellos oficiales que no contaban con el perfil del cargo, por lo que he ordenado el inmediato retorno de Amílcar Gómez Amansifuén, quien habia sido enviado a una sede en Ecuador”, subrayó.

Como se recuerda, Gómez Amansifuén fue el hombre de confianza del ex mandatario Ollanta Humala, desde la azonada de Locumba e involucrado en el pago de testigos en el caso Madre Mía.

Fuente. Gestión Peru.  http://gestion.pe/politica/defensa-1205-ascensos-oficiales-se-produjeron-gobierno-humala-2168993

El (lento e interminable) fin de la Guerra Fría en América Latina

Esta mañana la prensa colombiana y del mundo anuncia la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto en Colombia entre el gobierno y las FARC.

El comunicado publicado en La Habana informa que “las delegaciones del Gobierno nacional y de las Farc-EP anunciamos que hemos llegado a un Acuerdo Final, integral y definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.”

Entre la desconfianza aprendida de los extremos y la esperanza expectante de millones de ciudadanos colombianos residentes en su país y dispersos por el mundo, ha prevalecido el realismo y la voluntad común de hacer primar la paz, entendida como un derecho humano fundamental e irrenunciable, tras cuarenta años de guerra y de violencia.

Se trata de un segundo momento histórico en las relaciones internacionales de América Latina, que se puede comparar con el reestablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

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La guerra fría, esa confrontación global política, social, ideológica y cultural que dividió en dos campos geopolíticos irreconciliables al mundo entre 1945 y 1989 produjo en América Latina trágicos resultados: golpes de Estado y asonadas militares, revoluciones armadas, guerras civiles, sistemas políticos democráticos arrasados por el fanatismo y el ultrismo, gobiernos dictatoriales entregados al dominio hegemónico y los intereses económicos y financieros de Estados Unidos, oleadas criminales de anticomunismo y de esquizofrenia política, la guerra fría puede calificarse como el verdadero medio siglo más intenso y conflictivo de la historia latinoamericana.

Probablemente el signo más significativo de la guerra fría en el continente latinoamericano fue la tendencia casi irrefrenable de gran parte de los actores políticos al uso de las armas y de la violencia en el escenario social y político.

Pocos son los partidos políticos en esta parte del mundo que pueden vanagloriarse de no haber propiciado, auspiciado, impulsado o apoyado un golpe de Estado en su propio país o en algún otro país de la región.

El rechazo a las posturas anticomunistas y a las anticuadas lógicas hegemónicas de partido único y la búsqueda constante de nuevas lógicas de desarrollo, son algunas de las lecciones aprendidas de esa etapa crucial del desarrollo de este continente.

Para las relaciones internacionales de América Latina, el fin de la guerra fría en este segundo decenio del siglo XXI constituye un hito histórico que abre el horizonte hacia un nuevo paradigma para la inserción de esta región en el escenario global.   Hoy América Latina, reconociendo su diversidad, dispone de herramientas políticas y diplomáticas más potentes para instalarse en el mundo y para participar en la arquitectura de un nuevo orden global.  En el nuevo escenario geopolítico que se abre en la región latinoamericana, el acento principal está en los modelos de desarrollo, en la grave cuestión del cambio climático, en las riquezas/carencias en materia de energía y en la construcción de instituciones democráticas cada vez más sólidas, transparentes, abiertas e inclusivas.

Se abre una nueva época de relaciones internacionales (bilaterales y multilaterales) constructivas, de diálogo diplomático y político igualitario, vuelve la Política a reencontrar su sentido más profundo.

En la clásica trilogía entre Estrategia, Política y Diplomacia, el fin de la guerra fría en América Latina -que ahora presenciamos- vuelve a poner el acento en la Política como búsqueda y construcción del interés general y de la Diplomacia como herramienta política para la interacción cooperativa.

En este siglo XXI se percibe con mucha mayor claridad y pertinencia que el modelo neoliberal de mercado, implantado en América Latina como una “exportación no tradicional” desde la escuela de Chicago, era perfectamente funcional a la lógica ideológica de la guerra fría, construida sobre la base de la exclusión social, el autoritarismo militarista, el Estado subyugado al mercado  y el antiizquierdismo compulsivo.

Terminada la guerra fría en el continente americano, el nuevo escenario geopolítico que se abre no garantiza que la potencia estadounidense no siga interviniendo y propiciando “golpes blandos” y maniobras desestabilizadoras como sucede en Brasil o en Venezuela.

Terminados el enemigo comunista y el peligro soviético por allá por 1990, Estados Unidos busca ahora su propio destino  manifiesto, entre la nostalgia y el imperialismo, tratando de ver o encontrar enemigos en Rusia o en la República Popular China y por lo tanto, no será América Latina una prioridad en la política exterior estadounidense.

América Latina se demoró 26 años en terminar una guerra fría que ya ocupa un capítulo en los libros de Historia, precisamente porque -aunque parezca paradójico- las estructuras mentales, las ideologías políticas, son más persistentes y difíciles de modificar que las instituciones, las cancillerías o los Estados.

No faltarán por cierto en esta nueva época, los que sigan creyendo que Cuba asusta a algún incauto o que sirve como recurso retórico para convencer electores, porque finalmente no es más que otro reduccionismo para alimentar viejos fantasmas.

La firma de la paz en Colombia y las nuevas relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU son momentos históricos significativos, que forman parte de procesos políticos y geopolíticos cuya densidad solo podemos apreciar en la perspectiva del tiempo, pero que abren nuevos horizontes para la paz, la democracia y el desarrollo en América Latina.

 

Bolivia y la estrategia diplomática de la provocación

Los medios de comunicación en Chile, han dado una vez más amplia cobertura a la más reciente e inusitada puesta en escena comunicacional del gobierno de Bolivia, enviando una nutrida delegación de lideres políticos y gubernamentales con el propósito insólito de pretender realizar “visitas inspectivas” en los puertos del norte de nuestro país.

El gobierno de Bolivia, una vez más hace uso del recurso comunicacional para tratar de desacreditar a Chile y de presentar a nuestro país como un actor político arrogante, agresor y prepotente, desconociendo incluso las normas legales y reglamentarias internas.

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Las campañas comunicacionales actúan como “efectos de pantalla”, como operaciones dirigidas a generar un efecto masivo en las audiencias.  En este caso sin embargo, la visita mediática de los dirigentes bolivianos -presentada como privada- solo actuó con un efecto de acumulación con otras recientes provocaciones.

Lo que sí resulta evidente es que la llamada causa marítima boliviana, ha ido perdiendo gradualmente adhesión en la opinión pública chilena, no tanto por lo que haya hecho el gobierno de Chile para avanzar en diálogo con su contraparte de La Paz, algo que ellos mismos rechazaron formalmente, como porque la sucesión ininterrumpidas de ataques mediáticos, insultos, provocaciones y gestos anti-diplomáticos de los gobernantes bolivianos, están consiguiendo un creciente clima de rechazo y de molestia de la ciudadanía en Chile ante Bolivia.

Bolivia, como aparece estipulado en los tratados vigentes, cuenta con un conjunto de facilidades portuarias, pero es sabido que el Estado de Bolivia adeuda alrededor de 1 millón de dólares al Estado de Chile por el pago de los derechos portuarios en nuestro país.

Si una norma básica del sistema internacional es el ejercicio más irrestricto del respeto a las normas jurídicas internas dentro de cada Estado a las cuales todos los diplomáticos deben sujetarse, lo que hace el actual gobierno de Bolivia es precisamente irrrespetar las normas internas, porque resulta inconcebible y una falta de respeto a todos los chilenos, que una autoridad extranjera se permita pretender “inspeccionar” en un territorio que no le pertenece y dentro del cual no tiene absolutamente ninguna jurisdicción.

Bolivia, por el tratado de 1904 dispone y se beneficia en algunos puertos de Chile de ciertas facilidades para el tránsito de sus mercancías (como sucede también su favor en puertos de Perú, Uruguay y Brasil), pero esas franquicias no significan ninguna forma de extraterritorialidad, de manera que éstas rigen dentro del territorio nacional de Chile.

La política diplomática del gobierno de Bolivia desde que asumió el actual gobernante de turno, se ha orientado por la lógica de la provocación, una estrategia en que se incorporan elementos políticos y comunicacionales orientados a presentar a Chile como el culpable de la mediterraneidad boliviana.

Si esta estrategia exterior del gobierno boliviano tenía por objeto reforzar la cohesión interna para obtener réditos políticos, esa fórmula fracasó cuando la mayoría de los ciudadanos bolivianos votaron contra la posibilidad que Morales pueda reelegirse una vez más.  Si esta maniobra tenía por objeto ganar adeptos en la opinión pública chilena, bajo el recurso de la sensiblería por la mediterraneidad supuestamente perdida, caso perdido entonces, porque crece entre los ciudadanos chilenos el rechazo a las conductas de ese gobierno.

Los intereses permanentes del Estado boliviano, están siendo sacrificados por el actual gobernante de turno de ese país, en aras de un desesperado juego político interno para conseguir reelegirse, aprovechando su popularidad pero sin importarle la negativa imagen internacional que produciría gobernar ese país por más de 25 años consecutivos.

La estrategia altiplánica de la provocación produce como resultado que Bolivia choca una y otra vez infructuosamente con el muro de una política exterior basada en el cumplimiento y respeto a los tratados internacionales vigentes, en la intangibilidad del Tratado de 1904 y con el hecho objetivo de que Chile jamás cederá soberanía ni territorios sobre la base de la presión, y jamás otorgará salida soberana al mar a ese país sobre la base del chantaje mediático, la provocación o la victimización.  En este contexto, la táctica de presentar sucesivas demandas en los tribunales internacionales, solo funciona cómo un mecanismo para prolongar y mantener en el tiempo una causa política que confronta a Chile.

Las relaciones estables, productivas y duraderas entre Chile y Bolivia no tienen curso fuera del cauce del diálogo diplomático y la integración.   Pero para eso, primero habría que recuperar las confianzas y este gobierno de Bolivia se mueve en dirección de las desconfianzas.

Probablemente ha llegado la hora que se termine con las falacias discursivas de Bolivia respecto de su mediterraneidad, que tienden a distorsionar la mirada como ambos pueblos se relacionan con el otro.  La mediterraneidad no es la causa del atraso o del subdesarrollo en que ha vivido Bolivia desde su fundación como república.

Las causas del estado de subdesarrollo de ese país se encuentran en la conducta depredadora de sus oligarquías terratenientes y mineras, en sus golpes de Estado militares frecuentes, en la voracidad rapaz de sus elites capitalistas que sustrajeron las riquezas del territorio para venderlas a vil precio en los mercados internacionales durante más de un siglo.  Desde su emancipación, Bolivia se sumergió en un estado crónico de revoluciones y guerras civiles. Los primeros 50 años de historia de la República boliviana se caracterizaron por la inestabilidad política y militar.

Nadie puede olvidar que, por ejemplo, en los años ochenta del siglo pasado, la caída del precio del mineral del estaño y la mala administración de los regímenes militares habían dejado a Bolivia con una inmensa deuda financiera, una situación hiperinflacionaria y un descenso de los ingresos por exportaciones, de manera que la exportación ilegal de cocaina fue el principal recurso que le procuró divisas.

La mediterraneidad -entendida como una condición geográfica natural donde un determinado territorio no tiene acceso físico y directo al mar- no puede ser atribuida como la causa de la pobreza o del subdesarrollo de un país. La mejor prueba de ese aserto son países mediterráneos como Hungría, Austria, República Checa o Eslovaquia, que han sido desvastados por a lo menos dos guerras e invasiones y ocupación extranjera durante el siglo XX, sin contar con las guerras durante la edad media, o Suiza, un ejemplo clásico de un país que jamás en su historia de más de 10 siglos ha tenido salida al mar.

La estrategia diplomática de la provocación solo sirve a los intereses políticos inmediatos del gobernante de turno de Bolivia, y no a los intereses permanentes del pueblo boliviano, ni a la paz, ni al desarrollo ni a la integración en el cono sur de América.

Manuel Luis Rodríguez U.

Rivalidad hegemónica global y el escenario geopolítico sudamericano en la segunda década del siglo XXI

¿América Latina ha dejado realmente de ser el “patio trasero” de Estados Unidos?    

La evidencia indicaría que a pesar de los esfuerzos en los recientes diez años de diferentes gobiernos y cancillerías por intentar distanciar a América Latina de la influencia estadounidense, abriéndose hacia otros horizontes geopolíticos, en especial respecto de China y el Asia Pacífico, el resultado ha sido magro y la subregión sigue formando parte del espacio de hegemonía de EEUU.

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En menos de seis meses, el cuadro geopolítico sudamericano está cambiando profundamente: con la llegada de un gobierno de derecha en Argentina, el reestablecimiento de las relaciones entre Cuba y EEUU y la visita de Obama, el avance en las conversaciones de paz entre las FARC y el gobierno de Colombia, la caida “legal” de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil y la creciente crisis económico-política en Venezuela, pueden señalarse como los rasgos geopolíticos más relevantes del año 2016 en curso.

La arremetida política, comunicacional y electoral de las fuerzas políticas de derecha y neoliberales (derecha empresarial y comunicacional aliada con la derecha política conservadora y neoliberal) en todo el área sudamericana, podría poner en cuestionamiento los esquemas de integración continental, que habían desarrollado las principales subpotencias para situarse de un modo más ventajoso frente a los esfuerzos de EEUU por mantener su hegemonía en América Latina.

A principios de la actual década (2010-2020), EEUU parecía haber logrado la formación de un “eje geopolítico del Pacífico” con Canadá, EEUU, México, Colombia, Perú y Chile, como contrapartida a la formación de un “eje geopolítico del Atlántico” donde se integraban Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina.

Pero hoy es posible comprobar que en la rivalidad de las lógicas de integración de América Latina en el mundo (por ejemplo, el “esquema Pacífico” frente al “esquema Atlántico”), Estados Unidos sigue siendo una potencia determinante en el escenario geopolítico regional.

Al analizar la relación “América Latina-Estados Unidos” -que es cada vez menos la relación estratégica principal entre ambos actores- siempre hay que tener presente que la potencia estadounidense tiene una política respecto de América Latina, pero en cambio América Latina no tiene una política respecto a EEUU.   A medida que transcurre el siglo XXI y el orden global se vuelve cada vez más multipolar, el eje América Latina-EEUU deja de tener el lugar central que tenía a principios o a mediados del siglo XX.

En América Latina desde una perspectiva ideológica, el neoliberalismo es mucho más que una forma de gobierno y de Estado subsidiario sometido a las reglas del mercado, que se ha expandido geográficamente por el planeta, y que además ha logrado permear amplios sectores sociales, económicos y culturales gracias a una combinación de educación y de hegemonía cultural y control sobre los medios de comunicación.  La hegemonía ideológica del neoliberalismo fue cuestionada por las corrientes y gobiernos progresistas en el continente, al tiempo que se manifiesta una creciente crisis conceptual y política de las elites económicas y los partidos que sustentan esta ideología económica.

En la geopolítica latinoamericana, los foros sociales y políticos no son suficientes: en el siglo XXI cuentan el control de las redes comunicacionales, la capacidad de difusión de información y de movilización de redes organizacionales y el rol político de los gobiernos dispuestos a comprometerse en la agenda ciudadana.  En América Latina los efectos del “modelo neoliberal” han resultado desastrosos para la seguridad nacional, la soberanía energética y el dominio nacional sobre los recursos naturales y energéticos, porque ha significado la desnacionalización completa de dichos recursos con la consiguiente pérdida de soberanía de los Estados.

Por lo tanto, el contexto global en que se sitúa hoy el continente sudamericano es aquel que se caracteriza por la prolongación de la crisis económico-financiera a escala mundial iniciada el 2008, por la intensa rivalidad hegemónica de las potencias emergentes (Rusia, China, India)  en particular que amenaza estructuralmente el esquema de dominación occidental y estadounidense; un contexto caracterizado por la rivalidad hegemónica de las grandes potencias, la incertidumbre estratégica y las crisis.

AMERICA LATINA EN EL DISEÑO GLOBAL ESTADOUNIDENSE.

En este contexto global, la política exterior de EEUU hacia América Latina se orienta a mantener a la región dentro de un área de influencia (la ideología neoliberal de la libre empresa y del libre mercado) política, económica, tecnológica, cultural y comunicacional.

¿Es importante América Latina para la diplomacia estadounidense?

En comparación con otros espacios geopolíticos en el mundo, como el Medio Oriente, el sudeste asiático, Asia oriental o el Mediterráneo, sin duda América Latina no es el centro principal de la preocupación estadounidense.

No puede desconocerse que este esquema hegemónico se produce en un escenario mundial donde se produce una acelerada movilidad y redistribución del poder y las hegemonías entre las principales potencias y las distintas regiones del planeta, lo que otorga un clima de incertidumbre estratégica a todo el sistema-planeta.  El mundo está cambiando aceleradamente y esa aceleración es producto tanto de los esfuerzos de las potencias globales por ordenar el escenario conforme a sus intereses estratégicos, como de la percepción que asistimos a una combinación inédita de crisis que se superponen y entremezclan: crisis financiera, crisis ambiental y ecológica, crisis económica, crisis alimentaria, crisis energética.

Esa política exterior estadounidense respecto de América Latina se enfrenta hay no solo ante el dilema “Clinton-Trump” de las elecciones presidenciales (Clinton representando la continuidad de la política exterior de Obama de énfasis en las relaciones económicas; y Trump representando a los halcones de la guerra, de énfasis en la confrontación abierta con los gobiernos progresistas), sino también en un momento de reflujo de las corrientes y gobiernos progresistas.

La agenda EEUU-América Latina no se limita a los flujos de narcotráfico o de migrantes, sino a cuestiones más complejas como la recuperación y/o nacionalización de los recursos naturales y el respeto a la soberanía de los Estados de la región.    Es posible sostener que la relación entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe ya no es como antes. Washington ya no despliega una sola «política latinoamericana», sino diferentes estrategias bilaterales o subregionales: México, América Central y el Caribe conforman un área profundamente integrada, a través de la migración y el comercio, a EEUU; la zona andina constituye el foco de mayor preocupación norteamericano, debido a la inestabilidad política y el narcotráfico; mientras que los países del Cono Sur cuentan con un margen de maniobra política y diplomática que no existía en el pasado. En general, la agenda estadounidense para América Latina está menos basada en la geopolítica, la seguridad nacional y la ideología y más centrada en la economía, en el marco de problemas compartidos como el narcotráfico, el ambiente y la migración, aun que los asuntos estratégicos y militares están siempre presentes en su despliegue diplomático.

El “término de la guerra fría” en América Latina es mucho mas que el gesto político y simbólico de la apertura económica y las nuevas relaciones entre EEUU y Cuba, sino que es un lento proceso donde el viejo esquema bipolar no termina de borrarse de las mentalidades y de los diagnósticos de las cancillerías, las elites dominantes y los gobiernos latinoamericanos.

En este marco, América Latina ha expandido y multiplicado su presencia en foros internacionales y mediante la construcción de foros regionales (Mercosur, Alba, Unasur, Alianza del Pacífico, OEA), ha intentado instalar un discurso de política y diplomacia regional más o menos autónoma respecto de las potencias globales dominantes.

Los gobiernos progresistas de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay) sin embargo, van a contrapelo del esquema de hegemonía estadounidense, y esta es probablemente una de las explicaciones más consistentes para comprender la tendencia actual de crisis de la corriente progresista en la región.

LA RIVALIDAD HEGEMÓNICA GLOBAL DESDE EL ESCENARIO LATINOAMERICANO.

La rivalidad hegemónica global se traslada a América Latina y a América del Sur en particular, a través de los esfuerzos de Brasil, Argentina y Venezuela por generar estructuras regionales de integración que escapen al modelo estadounidense de relaciones económicas, y por establecer relaciones económicas y políticas con la República Popular China, con Rusia.

En este marco de rivalidad global, Brasil es una potencia importante y decisiva en América Latina.    La diplomacia brasileña dispone de una importante panoplia de arenas multilaterales donde despliega su inserción mundial.

Las más recientes orientaciones de la diplomacia brasileña en el orden internacional (bajo los gobiernos del PT) lo muestran como una potencia activa que pretende mantener su predominio en Sudamérica  y expandir su presencia global: 1. Integra el BRICS (Brasil, Rusia, India y China) grupo privilegiado de grandes espacios continentales y regionales;  2. el grupo de los cuatro junto con India, Sudáfrica y Alemania reclamando una silla permanente en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas. 3. la Unasur (Unión de Naciones del Sur) junto con el resto de los países de América del Sur. 4. El grupo del G20 con los Estados de mayor producción de riqueza. 5. El G5 junto con México, Sudáfrica, China e India grupo de potencias emergentes. 6. El pacto turco-brasilero de diálogo con Irán, en contraposición a la lógica de demonización de Iran propiciada por EEUU e Israel.

En este cuadro, asistimos a una etapa de deterioro y/o de crisis de los gobiernos progresistas y el reingreso de gobiernos neoliberales o conservadores.

La crisis de los gobiernos progresistas sudamericanos obedece a una combinación compleja de factores: por una parte, la percepción ciudadana de pérdida de legitimidad de la clase política y los partidos políticos como consecuencia de la corrupción que mezcla dinero y política; por otra parte, el efecto de desgaste de los gobiernos que tienden a perpetuarse, que arriesgan derivar en personalismos populistas y que tienen dificultades para generar alternancia democrática.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES.

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Dominguez, J.: La Política exterior del Presidente Barack Obama  hacia América Latina. Rev. Foro Internacional, Vol. L, México, Abril junio 2010, Nº 2, pp. 243-269.

Giblin, B.: Nouvelle Géopolitique en Amérique Latine. Paris, 2006. Rev. Herodote.  (no123) , p. 3-8.

Russell, R., Tokatlian, J.: Modelos de política exterior y opciones estratégicas: el caso de América Latina frente a Estados Unidos.  Revista CIDOB de Asuntos Internacionales, Nº 85-86, mayo 2009. pp. 211-249.

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