¿Es posible una solución política y diplomática a la cuestión de la mediterraneidad de Bolivia?

Más de 100 años de historia de unas relaciones complejas y conflictivas entre Chile, Perú y Bolivia, alrededor de una geografía en la que culturas, comunidades y pueblos se han mezclado, se han  enfrentado y han convivido para forjar su propio desarrollo, debieran decirnos a los ciudadanos de hoy que, en materia territorial, las soluciones que intentan resolver conflictos y diferendos del siglo XIX, debieran ser pensadas con la lógica del siglo XXI.

Si no avanzamos en integración, retrocederemos en desarrollo.

La cuestión fronteriza entre los tres países, desde mediados del siglo XIX y a lo largo del siglo XX ha girado alrededor de la posesión y ocupación de territorios, que se consideran en disputa, en relación con los cuales se construyen hipótesis de conflicto, mientras que el diagnóstico más realista de las provincias del sur peruano, del norte chileno y del oeste boliviano, nos señala que se trata de territorios y poblaciones que viven todavía en una condición de subdesarrollo económico, material y social y de desigualdad territorial.

El relato histórico es una poderosa herramienta cultural y política, porque prefigura la imagen del pasado que el presente desea reconocer. La historia territorial de Bolivia, desde 1879 en adelante, se ha construido sobre la lógica de la mediterraneidad, de la falta de salida soberana al mar, mientras que la historia territorial del Peru se afirma todavía en la pérdida de los territorios del sur peruano, mientras que la historia territorial de Chile se ha construido sobre la defensa de los territorios conquistados.

Tras analizar comparativamente las experiencias de resolución de conflictos entre naciones vecinas, después de la I y la II guerra mundial en varias naciones de Europa y en otras latitudes del mundo, me he planteado si no sería necesario de alguna manera re-pensar las soluciones a los persistentes rivalidades y diferendos limítrofes que existen entre Chile, Perú y Bolivia.  Cuando -no obstante el paso del tiempo- los mismos problemas se tratan de resolver con las mismas soluciones, lo más probable que ocurrirá es que no haya solución.

Nos planteamos la solución tripartita: la integración del norte de Chile, el sur del Perú y el oeste de Bolivia.

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