¿La guerra del Pacífico no ha terminado?

Algunas reflexiones geopolíticas acerca de los recientes esfuerzos comunicacionales del gobierno de Evo Morales en Bolivia, por tratar de desviar la atención de la demanda marítima en La Corte Internacional de La Haya.

Cuando se revisan las declaraciones de las altas autoridades políticas y diplomáticas bolivianas, queda la impresión que al parecer se han quedado mentalmente en 1879.  La visión geopolítica que han impuesto a los ciudadanos bolivianos es la idea que la guerra del Pacifico fue una guerra iniciada y declarada por Chile, olvidando que antes que esa guerra ocurra, fue descubierto el tratado militar secreto firmado entre Perú y Bolivia en contra de Chile.

Bolivia declaró la guerra a Chile el 1 de marzo de 1879 y Chile declaró la guerra al Perú y a Bolivia el 5 de abril de 1879.

Para los gobernantes bolivianos actuales, parece ser evidente que la guerra del Pacífico no ha terminado y, por lo tanto, se trata de desplegar una serie sucesiva de campañas comunicacionales agresivas, de provocación verbal, de declaraciones altisonantes, sobre la base de la victimización nacionalista y del fantasma del chileno agresor, prepotente e invasor.

Esto explica porqué las relaciones entre Bolivia y Chile parecen ir por dos carriles paralelos que no se encuentran: por un lado, la vida cotidiana de relaciones humanas y familiares, económicas y sociales entre chilenos y bolivianos en los territorios del norte de Chile, de convivencia y de entendimiento real; y por otro lado, el ruido mediático del discurso de las cancillerías y los gobernantes, los gestos diplomáticos bajo los focos de la televisión.

Nadie parece recordar que las dos veces que Bolivia ha roto relaciones diplomáticas con Chile, ha sido por decisión de  dos de sus propios gobernantes.  En 1964 el presidente Victor Paz Estensoro cortó relaciones diplomáticas con Chile, y en 1978, tras una fracasada gestión para eventualmente otorgar un pasadizo terrestre a Bolivia por el norte de Arica, el dictador boliviano Hugo Banzer volvió a romper las relaciones diplomáticas con Chile.

Nadie parece recordar que en 2002, el Presidente boliviano Jorge Quiroga propuso construir un gasoducto por el puerto chileno de Mejillones para exportar gas boliviano a los mercados de América del Norte y Asia y fueron los propios bolivianos los que rechazaron tal proyecto, prefiriendo conectar con el puerto peruano de Ilo.

Estamos en el siglo XXI, la era de la globalización, la época en que las viejas fronteras nacionales, los viejos nacionalismos militaristas y belicistas, las antiguas soberanías, parecen haberse diluido en la lógica líquida de los intercambios y de las redes globales.

Estamos en el siglo XXI, la época en que la tierra es plana, donde las fronteras se vuelven cada vez más permeables, mientras algunos gobernantes siguen adheridos a los anticuados discursos ultranacionalistas del siglo XIX para justificar sus liderazgos.

Esos líderes necesitan siempre un enemigo, y aprovechan al vecino de al lado para inventarse un adversario a quién insultar y provocar.

Un pensamiento en “¿La guerra del Pacífico no ha terminado?”

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