Esas guerras que EEUU nunca ganará

En los manuales de teoría estratégica se aprende que cuando las guerras no se ganan, se pierden.

El teórico de la Estrategia Karl von Clausewitz sentenciaba que nunca se debe poner en marcha una guerra que uno no haya ganado anticipadamente, situación que caracteriza a la guerra como una situación de ¨nadie gana¨.   Estados Unidos pusieron en marcha dos guerras, en 2001 y en 2003 en las que se suponía que el objetivo político primaba sobre el objetivo estratégico y militar, donde se buscaba terminar con la insurgencia talibán afgana y las divisiones religiosas iraquíes a fin de instaurar en ambos países sistemas políticos democráticos importados desde Occidente.

En Afganistán y en Irak el objetivo político estadounidense y occidental se perdió, ya que ambos países están hoy más destruidos y divididos que antes de 2001 y 2003, y el objetivo militar  ha sido un fracaso, dado que los talibanes siguen actuando en territorio afgano y el territorio irakí está crecientemente dividido por el conflicto entre sunnies, chiitas y kurdos.

Cuando las tropas estadounidenses invadieron y ocuparon Afganistan e Irak, impulsadas por la decisión política de vengarse por los ataques contra las Torres Gemelas del 2001, respondían a uno de los imperativos estratégicos de EEUU en los recientes dos siglos: tratar de llevar la guerra, su propio potencial militar y de guerra, a países lo más lejanos posible del territorio nacional estadounidense.

El resultado de las dos guerras y de las dos ocupaciones militares más prolongadas de los últimos decenios, puede observarse hoy día, cuando una fuerza insurgente yihadista antiestadounidense y antioccidental del movimiento ISIS arrasa a las fuerzas militares iraquíes y toma posesión de sucesivas ciudades camino de Bagdad la capital.

La guerra contra Irak comenzó en marzo del 2003 y en este año 2014, le ha costado entre 3 a 5 billones de dolares a la economía estadounidense y tiene un gigantesco saldo de costo en vidas que bordea el millón de personas (1.220.580 muertos para ser exactos, segun datos de la agencia ORB) , entre soldados estadounidenses y ciudadanos iraquíes.  En los 9 años de guerra y ocupación 1.600.000 ciudadanios iraquíes fueron desplazados de sus hogares, 151.000 civiles fueron asesinados y EEUU en esta guerra prolongada han cobrado 4.486 muertos y 32.223 heridos, lo que permite afirmar que los restantes 1 millon 100 mil victimas son iraquíes.

Al retirarse las tropas de EEUU de Irak a partir de 2011, necesariamente implica al reconocimiento que iniciaron una guerra que no pudieron ganar y donde el escenario actual de Irak es más complejo y más dificil de resolver que el que existía cuando las fuerzas militares americanas invadieron el país en 2003.  El escenario de violencia política y las rivalidades territoriales-religiosas entre sunnitas, chiitas y kurdos amenaza con sumir a Irak en una guerra civil.   La guerra contra Irak no la ganó Estados Unidos y cuando no se ganan las guerras, se pierden.

En las semanas recientes, los  grupos armados yihadistas suníes que luchan contra las fuerzas del Gobierno en Irak se están adentrando en territorio iraquí desde la frontera con Siria tras tomar tres nuevas localidades y siguiendo el curso del río Eufrates, aunque podrían cambiar de dirección y avanzar rumbo este hacia Bagdad.   Encabezados por el movimiento yihadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), los rebeldes se hicieron con el control de las localidades de Al Qaem, Raua y Aana.

Cabe observar que el actual conflicto iraquí es consecuencia de las políticas sectarias practicadas por el primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki.   Irak es actualmente el escenario de una creciente insurgencia suní, encabezada por el yihadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), contra el régimen de Al Maliki.

La guerra civil por causas religiosas está a la vuelta de la esquina en Irak: los movimientos suníes se han hecho con el control de varias zonas del norte de Irak, entre ellas Mosul -la segunda ciudad del país y capital de la provincia de Nínive- y amenazan con avanzar hasta Bagdad y los santuarios chiíes de Kerbala y Nayaf.

La guerra contra Afganistán, iniciada en 2001 por los ataques aéreos y la invasión estadounidense y occidental aun no ha terminado.  13 años de guerra que Estados Unidos no han podido ganar, y las fuerzas insurgentes talibanes no han sido derrotadas ni extirpadas.  El costo en vidas para EEUU ha sido de 3.450 muertos y 17.674 heridos, pero hay alrededor de 20.000 victimas civiles y 13.729 efectivos de seguridad afganos muertos.

En 2013 las fuerzas estadounidenses terminaron de retirarse de Afganistan quedando la OTAN a cargo de la ocupación.  La guerra contra Afganistán no la ganó Estados Unidos y cuando no se ganan las guerras, se pierden.

Manuel Luis Rodríguez U.

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