El desarrollo futuro de la región de Magallanes – Perspectivas y escenarios – Septiembre de 2003

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Este ensayo tiene por objeto presentar una visión geopolítica de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Este documento ptropone una contribución intelectual, geopolítica y prospectiva, para un debate político y técnico para estimular una reflexión necesaria.

Manuel Luis Rodríguez U. Cientista Político.

 Punta Arenas – Magallanes, septiembre de 2003.

 INTRODUCCION GENERAL

El siglo XXI ha comenzado.

Magallanes, junto a Chile y el mundo, se adentran paulatinamente en el siglo XXI y en sus complejos desafíos.

Los problemas del presente, sin lugar a dudas serán diferentes en el futuro. Las crisis, comom siempre suceden son cíclicas y mañana tendrán otro aspecto.

Los magallánicos merecemos mucho más. Los magallánicos podemos construir otro desarrollo, otra región, otro futuro. No basta con diagnosticar los males y con abandonarse al pesimismo de la hora o al negativismo de la oposición por la oposición. Hay que mirar las dificultades como oportunidades abiertas, para pensar y repensar nuestra condición regional y nuestro futuro como región.

modernidad y desarrollo regional

A través de la historia regional, diversos consensos forman parte de nuestra manera regional de ver a la zona.

Uno de ellos, es el sentido territorial profundo que nos une: nos sentimos parte de un espacio geográfico lejano y aislado del centro del país. De aquí emana un segundo consenso: compartimos una visión regionalista de nuestro pasado, nuestro estado actual y nuestro futuro.

Entre los consensos mayores que comienzan a instalarse entre nosotros, acaso éste es el más reciente: la necesidad y la perspectiva de alcanzar la modernidad, de ser una región moderna, como una condición deseable, como un modo de vida que garantice las mejores oportunidades y un nivel de calidad de vida cada vez más satisfactorio, para todos los habitantes del país y de la región.

Resulta evidente hasta hoy, que las modernizaciónes han traído un cierto progreso material visible, pero también han acentuado y profundizado las diferencias sociales, han abierto más la brecha económica y demográfica entre la capital regional y las demás comunas y provincias, y han generado nuevas formas de exclusión social y cultural.

Todos desean la modernidad, pero las diferencias y sesgos se producen al momento de definir qué tipo de sociedad moderna queremos alcanzar, qué sociedad moderna estamos construyendo, y sobre todo, cuáles son los costos humanos, culturales y ambientales que deberá pagar el país y la región, para llegar a la condición de modernos.

Entendemos que todo proceso de desarrollo que apunte hacia la modernidad, cualquiera sea el signo de ésta, implica esfuerzos, sacrificios y costos, los que se suman a las particulares condiciones geográficas y de estructura económica y productiva de la región de Magallanes. Por lo tanto, es altamente probable que el largo paso de Magallanes a la modernidad, se vea acompañado de mutaciones sociales, económicas y culturales más difíciles que el de otras regiones del país.

La modernización en curso es una tendencia profunda del desarrollo nacional y regional, que se ha instalado en nuestras vidas en forma permanente y por muchos decenios, y por lo tanto, los ciudadanos, los grupos organizados, los actores políticos, sociales y económicos regionales sienten la necesidad de interrogarse legítimamente, sobre el tipo de región que va a resultar de ella.

Es necesario subrayar y advertir que las formas de sociabilidad, estilos de vida y costumbres individuales y colectivas que caracterizaban en forma tradicional a la comunidad magallánica, están siendo impactadas y resultarán gradual y profundamente transformadas, por la incorporación de valores, estilos y formas de trabajo típicamente modernas.

Nuestros problemas actuales y los problemas que enfrentaremos como región en el futuro previsible, son y serán los problemas de la modernidad: creciente individualismo en las aspiraciones y formas de pensar y de actuar; pérdida y búsqueda del sentido de las vidas; descrédito y despolitización relativa de la ciudadanía; debilitamiento y pérdida de convocatoria de las organizaciones sociales tradicionales; orientación hacia el éxito personal medido en bienes materiales; consumismo; relativismo moral…

algunos rasgos históricos de nuestro desarrollo La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios que el desarrollo de Magallanes no puede ser entendido ni concebido con los mismos parámetros que el resto de las regiones de Chile.

La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios queSomos diferentes y queremos ser tratados en forma diferente y justa.

La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios queSomos diferentes y queremos ser tratados en forma diferente y justa.Resulta interesante observar que el conjunto del desarrollo histórico de la región de Magallanes, desde la Toma de Posesión del Estrecho, ha girado a través del tiempo en torno a un recurso natural y productivo, formando períodos largos períodos, marcados por su predominio: la época del carbón (en la etapa fundacional), la época del comercio y la navegación (entre 1880 y 1920 aproximadamente), la época de la lana y la ganadería (entre 1920 y 1950), la época del petróleo (desde 1950 hasta hoy…).

A su vez, la crisis de cada uno de esos recursos, fueron el rasgo determinante de la decadencia económica relativa y de la búsqueda de nuevos recursos que dieran dinamismo al progreso de la zona.

Tres son a nuestro juicio, los factores que determinan la características distintivas del desarrollo histórico de Magallanes:

  1. la importancia estratégica, geopolítica y oceanopolítica que se le aribuye a la región de Magallanes, por su condición extrema y fronteriza, por su proximidad con el territorio antártico, por sus fragilidades demográficas en cuanto frontera interior, y por su privilegiada posición bioceánica;
  2. la característica pionera y colonizadora de su desarrollo económico fundacional, lo que determina su estructura productiva, sus modalidades de inversión y de poblamiento, todo lo cual produce un modo de desarrollo diferente al del resto del país; y
  3. la naturaleza específica de la identidad cultural magallánica, afirmada en un fuerte sentimiento regionalista, en el rechazo a los centralismos, en una apertura a la diversidad de aportes culturales y a una actitud pionera frente a la vida y al progreso.

Magallanes: Estado y desarrollo

En cada uno de los períodos señalados para nuestra historia económica regional, el rol y gravitación del Estado y las Políticas Públicas han sido determinantes para el progreso de la región.

Esto no quiere decir que la empresa privada no haya desempeñado una función activa y creadora. Por el contrario, el espíritu pionero que ha caracterizado históricamente a los magallánicos, se origina también en una poderosa corriente de iniciativas y empuje privado, de forjadores de empresas, de creación de trabajo y de riquezas.

Lo esencial, sin embargo, es que los elementos y factores determinantes que han hecho posible el desarrollo actual de Magallanes e incluso el desarrollo de la empresa privada, han dependido fundamentalmente del rol activo, orientador y planificador del Estado.

Fue el Estado el que creó en Magallanes, la infraestructura material que ha hecho posible el desarrollo actual de la región: construyó redes de caminos y de puentes; extrajo petróleo y gas y dio orígen a la industria petrolera nacional; instaló puertos y desarrolló astilleros; pavimentó veredas y calles; levantó edificaciones públicas y construyó numerosas poblaciones de viviendas sociales; puso en funcionamiento los sistemas de educación básica, media y universitaria; vinculó a la región con el resto de Chile y el mundo, mediante la telefonía, el correo y la televisión directa; fundó nuevas localidades urbanas; mantuvo las rutas marítimas de comunicación, con las zonas más apartadas de nuestra geografía; abrió las rutas hacia la Antártica y los mares australes; construyó aeropuertos, escuelas, liceos, hospitales y policlínicos; tendió vastas redes de gas natural en toda la región, para todas las viviendas; abrió las rutas de conexión aérea con el resto del país y del mundo; realizó toda la electrificación urbana y rural.

El Estado en el presente y en el futuro de Magallanes, no podrá ser un actor indiferente, mutilado o subsidiario de las iniciativas privadas. En Magallanes no habrá desarrollo estable y sustentable, sin un Estado activo, dinamizador, orientador de los esfuerzos individuales, colectivos y empresariales.

Por eso, necesitamos de un Estado más servicial y menos burocrático; de un Estado más eficaz y eficiente y menos tramitador; de un Estado que deja trabajar y abre oportunidades, y no que limita o paraliza.

Este ensayo presenta un análisis global de la problemática del desarrollo regional, desde tres aspectos fundamentales.

El primer capítulo presenta un amplio examen de un concepto del desarrollo de la región, de manera de fundamentar las propuestas aquí contenidas, mientras que el capítulo II analiza los principales nudos problemáticos del desarrollo regional.

El cap. III analiza la institucionalidad actual del desarrollo de Magallanes y presenta una propuesta al respecto, para el futuro.

UN CONCEPTO DEL DESARROLLO REGIONAL DE MAGALLANES

El concepto del desarrollo regional, puede ser visto desde dos puntos de vista: desde el punto de vista de las estructuras y de las tendencias que lo determinan, o desde el ángulo de sus actores protagónicos y de los medios y recursos de que disponen para realizarlo.

Elegimos este segundo camino, porque creemos que el desarrollo de Magallanes y sus perspectivas futuras, especialmente en el corto y el mediano plazo, dependen fundamentalmente de la voluntad, de la decisión, de la confiabilidad y de la capacidad de concertación y compromiso de los principales actores económicos: el sector privado o empresarial, la Administración pública y el sector laboral.

Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.El desarrollo de Magallanes lo entendemos primordialmente al servicio de su gente, tanto en el fortalecimiento de la identidad cultural regional y local como en su potenciamiento y crecimiento, en cuanto capital humano.Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.No es posible pensar el desarrollo actual y futuro de Magallanes, si no se parte de la noción de que, en definitiva, se trata de una tarea humana, de seres humanos comprometidos consigo mismos y con sus familias, y que anhelan ver a su región progresando y modernizándose.

Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.No es posible pensar el desarrollo actual y futuro de Magallanes, si no se parte de la noción de que, en definitiva, y que anhelan ver a su región progresando y modernizándose.Si creemos que Magallanes debe ser una región moderna, es para que sus habitantes se sientan felices viviendo en ella, para que sus recursos humanos sean cada vez más eficientes en promover la identidad cultural magallánica y patagónica y en producir los bienes y servicios que su desarrollo requiere.

Nuestras metas de desarrollo como región parten del requerimiento absoluto de lograr la radicación estable y definitiva de los magallanicos en su tierra. No es posible que los jóvenes y los profesionales opten por emigrar fuera de Magallanes, por encontrar mejores oportunidades.

Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.El desarrollo de Magallanes lo entendemos como un esfuerzo sustentable y sistemático de industrialización, mediante el trabajo, la iniciativa y la inversión de los propios habitantes de la región, creando riqueza a partir de la elaboración, transformación e incorporación de valor agregado a los recursos naturales disponibles.Magallanes no va a progresar ni crecer a ritmos mayores que los actuales, mientras no se generen en la región emprendimientos y empleos de carácter productivo, que potencien los recursos que la naturaleza nos ofrece. Magallanes no va a progresar ni crecer a ritmos mayores que los actuales, mientras no se generen en la región emprendimientos y empleos de carácter productivo, que potencien los recursos que la naturaleza nos ofrece.La generación de polos de desarrollo industrial, a partir del gas natural, de los hidrocarburos, del carbón, de los atractivos turísticos actuales y potenciales, de los productos primarios de la ganadería, la agricultura y la pesca, debiera constituirse en una prioridad de las políticas públicas regionales.El desarrollo de Magallanes lo entendemos como un esfuerzo colectivo e integrado de trabajo, de capital y de conocimientos, y una suma de esfuerzos individuales y colectivos, destinados a mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes.En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de calidad de vida digno, moderno y sustentable para todos los habitantes de la región.En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de para todos los habitantes de la región.Deseamos que el desarrollo regional contribuya eficazmente a la integración social y cultural de todos sus sectores, dentro de la diversidad geográfica y cultural que lo caracteriza.

En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de para todos los habitantes de la región.Deseamos que el desarrollo regional contribuya eficazmente a la de todos sus sectores, dentro de la diversidad geográfica y cultural que lo caracteriza.El desarrollo de sus infraestructuras, de sus servicios, de sus empresas, de sus medios de comunicación y transporte, de la calidad y progreso de sus ciudades y localidades, de sus barrios y poblaciones, no apuntan al progreso material en sí mismo, sino a la realización de la dignidad de las personas, a una vida moderna en lo material y en lo cultural y a condiciones de respeto y equilibrio con el medio ambiente natural que les rodea, para que dicha calidad de vida mejor, puedan heredarla con orgullo a las generaciones venideras.El desarrollo de Magallanes lo concebimos como una tarea política y económica con visión de futuro, que supone necesariamente la integración y la complementación patagónica, que compromete las capacidades creativas y productivas de empresarios, trabajadores y funcionarios del Estado, en la perspectiva de insertar eficientemente a la región, en un conjunto de mercados regionales, nacionales e internacionales, en función de ciertas ventajas competitivas y en términos de competencia equitativa.El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.Es el fruto colectivo del trabajo, de la inversión, y la creatividad de todos sus habitantes. En Magallanes se sintetiza el esfuerzo de los trabajadores, los empresarios y del sector público, aún cuando los aportes sean diferentes.

El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.Es el fruto colectivo del trabajo, de la inversión, y la creatividad de todos sus habitantes. En Magallanes se sintetiza el esfuerzo de los trabajadores, los empresarios y del sector público, aún cuando los aportes sean diferentes.De aquí que el sector público y las autoridades de Gobierno tienen una responsabilidad de orientar el desarrollo, de poner en marcha políticas públicas estables y de crear las condiciones políticas y jurídicas para que el esfuerzo colectivo sea percibido positiva y beneficiosamente por cada uno de los habitantes de la región.

Se entiende que Magallanes constituye un mercado de tamaño reducido, suficiente para un conjunto de actividades económicas locales, pero insuficiente para la producción/consumo a gran escala. Por lo tanto, la inserción e integración de la región (de sus productos y servicios especializados) en los mercados de la Patagonia, de América Latina y del resto del mundo) constituye una tarea estratégica para el desarrollo regional.

La integración y la complementación con las provincias australes argentinas, es un requisito esencial para el desarrollo de la región de Magallanes. Es necesario observar que los actores económicos, laborales, políticos y culturales de ambos lados de la frontera austral quieren ser parte de la integración.

En la medida en que los procesos de integración, han sido predominantemente verticales, o sea, que han consistido fundamentalmente en el desmantelamiento gradual de las regulaciones estatales, que impiden una mejor aproximación de las economías, o que limitan la circulación de personas, bienes y capitales, se hace necesario avanzar ahora en el fortalecimiento de la dimensión horizontal de la integración, entre los actores económicos, sociales y culturales de toda la Patagonia.

El concepto de regionalismo abierto que ha estado vigente en los actuales esquemas de integración latinoamericana, puede adaptarse a escala de la integración entre regiones fronterizas, y dentro de un espacio geo-económico único como es la Patagonia.

Se trataría entonces de aplicar criterios de preferencias recíprocas entre los actores económicos de las regiones chilenas y argentinas de la Patagonia, no extensibles a otras regiones de ambos países, de manera de crear flujos de comercio e intercambio, sin incrementar las barreras que existen aún respecto de otros países u otras regiones del mundo.

Desde el punto de vista de la inserción internacional y continental de la economía regional, hay que responderse a cuatro preguntas: ¿cuáles son nuestras ventajas competitivas? ¿qué producimos mejor y más eficientemente? ¿dónde están los mercados que se interesan en nuestros productos? y ¿cómo llegamos a dichos mercados con nuestros productos?

Es necesario un esfuerzo sistemático –especialmente del sector público- para explorar e identificar mercados, para promover nuestra imagen-región y nuestros productos y servicios, a fin de ganar una mayor presencia e inserción internacional.

Los tres círculos concéntricos de la expansión e inserción económica internacional de la región de Magallanes, son los espacios económicos privilegiados donde se pueden desarrollar nuestras ventajas competitivas, y donde buscar preferentemente mercados, los que podrían definirse como los siguientes:

  1. un primer círculo concentrico, constituído por la región patagónica: Aysén y Chiloé en Chile, y las provincias de Rio Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego en Argentina.
  2. un segundo círculo concéntrico, está constituído por los países y mercados potenciales del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), y
  3. un tercer círculo concéntrico, formado por los mercados de algunos países de Europa, Asia, Medio Oriente y América del Norte.

 

La inserción internacional de la región en los mercados externos, la entendemos como un esfuerzo a la vez individual y colectivo, basado en una lógica de potenciamiento de nuestras ventajas competitivas como región y de competencia equitativa, de manera que los principios de equidad y beneficio mutuo que fundamentan las normas de la competencia, se apliquen de igual forma al interior de la economía regional, como en sus relaciones con otros mercados.El desarrollo de Magallanes lo concebimos como una acción sistemática y un conjunto de logros concretos y medibles en el tiempo, en los que se comprometen los actores regionales, los representantes políticos y el Estado central, de manera que operen políticas públicas estables y reglas claras, para favorecer la inversión y la radicación productiva permanente.Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.La tarea es ahora buscar compatibilizar y armonizar todas éstas disposiciones, en un marco normativo e indicativo único, en un Plan Indicativo global del Desarrollo Regional (eventualmente para el período 2000-2012), que establezca criterios y reglas del juego estables en el tiempo, orientadas al mediano y largo plazo, y que surja de una eficaz elaboración político-técnica, y de la consulta y participación ciudadana.

Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.La tarea es ahora buscar compatibilizar y armonizar todas éstas disposiciones, en un marco normativo e indicativo único, en un (eventualmente para el período 2000-2012), que establezca estables en el tiempo, orientadas al mediano y largo plazo, y que surja de una eficaz elaboración político-técnica, y de la consulta y participación ciudadana.Ello implicará que los representantes políticos de la región, verán allí reflejadas las aspiraciones y orientaciones de política, dentro de las cuales realizarán la labor legislativa y de fiscalización.El desarrollo sustentable de Magallanes lo concebimos como un proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas en la región, fundado en la aplicación de medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente regional y patagónico, de manera de satisfacer las necesidades y requerimientos de las generaciones actuales, sin comprometer las expectativas de las generaciones futuras.Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Aquí se sintetiza una geografía cuyo patrimonio ecológico territorial es único e irrepetible. Aquí se encuentran la pampa patagónica, los hielos milenarios, los bosques nativos y los mares australes y antárticos.

Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Aquí se sintetiza una geografía cuyo es único e irrepetible. Aquí se encuentran la pampa patagónica, los hielos milenarios, los bosques nativos y los mares australes y antárticos.Históricamente, el desarrollo de Magallanes ha dependido en gran medida, de la explotación extensiva e intensiva de uno o dos recursos naturales. Por lo tanto, el desarrollo presente y futuro de Magallanes continuará asociado fuertemente a la dotación de recursos y materias primas que entrega su capital natural.

Por lo tanto, el desarrollo de Magallanes debe ser sustentable ambientalmente o se convertirá en una gradual depredación de la naturaleza, de los recursos naturales y de la propia biodiversidad.

La naturaleza es uno de los mayores capitales de que dispone la región, para impulsar su desarrollo, introducir valor agregado en la producción y realizar el bienestar de sus habitantes.

El desarrollo sustentable de Magallanes apunta a recuperar y mejorar la calidad ambiental de la vida de los magallánicos, a prevenir el deterioro ambiental en la región, a fomentar sistemáticamente la protección del patrimonio ambiental y el uso sustentable de los recursos naturales de la región, a introducir consideraciones ambientales en los proyectos y actividades del sector productivo regional, a involucrar participativamente a la ciudadanía en la gestión ambiental, a reforzar la institucionalidad ambiental de la región, y a contribuir desde una perspectiva regional y local a perfeccionar la legislación ambiental, y al desarrollo de nuevos instrumentos de gestión adecuados a las características regionales.

Magallanes posee una identidad cultural regional propia y única, que la caracteriza en el contexto nacional y que la integra en la Patagonia, basada en un sentido pionero de la vida, en una voluntad perseverante de progreso y de esfuerzo frente a las adversidades naturales de su geografía, y en una actitud de apertura al extranjero, valores que constituyen el sentido cultural profundo de nuestro estilo histórico de desarrollo.Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.El regionalismo magallánico debe ser visto más como un acerbo histórico y cultural que enriquece nuestra identidad e idiosincracia, antes que como un localismo que limita nuestra visión de región o de país.

Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.El regionalismo magallánico debe ser visto más como un acerbo histórico y cultural que enriquece nuestra identidad e idiosincracia, antes que como un localismo que limita nuestra visión de región o de país.Por lo tanto, estas características culturales deben ser consideradas como ventajas y oportunidades para que en los productos y servicios que salen de la región, vaya impreso el sello distintivo de nuestra identidad.

Por último, respecto a la relación entre las Políticas Públicas para el desarrollo regional y el Estado central, debe existir un mecanismo que permita conciliar permanentemente ambos niveles de decisión e implementación.

En efecto, si se parte de la premisa que la región de Magallanes se encuentra entre las regiones más rezagadas en su contribución al crecimiento y al dinamismo económico del país, y en la que la percepción de aislamiento y abandono de los niveles centrales es más aguda, debiera entenderse que la Política o Estrategia de Desarrollo Regional para el próximo período de gobierno, representa a la vez, un compromiso político y moral de los habitantes de la región y de sus principales actores sociales y económicos, y una responsabilidad global del Estado tanto de sus autoridades nacionales como de su Gobierno regional.

Esto se traduciría en sellar un compromiso de cumplimiento (eventualmente de naturaleza jurídica) entre el Gobierno regional y el Gobierno nacional para que dicha Estrategia o Política general de Desarrollo Regional se constituya en el hilo conductor único de los respectivos procesos de toma de decisiones y de asignación de recursos.

LOS PRINCIPALES NUDOS PROBLEMATICOS DEL DESARROLLO REGIONAL

Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o nudos problemáticos que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos.

Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos. pobreza, políticas públicas y solidaridad

Crece entre los magallánicos, la percepción que el actual modelo económico de desarrollo, parece acentuar las diferencias sociales y las desigualdades en la distribución del ingreso.

La pobreza -junto al desempleo, la inseguridad ciudadana, la salud, la educación y las bajas remuneraciones que le están asociadas- constituye una de las prioridades fundamentales en la actualidad para los ciudadanos.

La pobreza debe ser enfrentada por parte del Estado, con más educación/capacitación, con la generación de recursos y proyectos que permitan la creación de puestos de trabajo y estimulando la solidaridad horizontal.

Una vez más, el rol gravitante del Estado y la Administración en la composición de la fuerza de trabajo de la región, debe permitir una mejor distribución del ingreso, mediante fórmulas estables, por ejemplo, de bonificación y compensación por el aislamiento, y estímulos especiales y permanentes, para la radicación de los funcionarios públicos después de su jubilación.

Los márgenes de pobreza urbana y rural que aún tiene la región, debieran enfrentarse con medidas paliativas del Estado, eficientemente focalizadas a los propios beneficiarios, y con el desarrollo de redes horizontales de solidaridad y de fortalecimiento del tejido social organizado, a fin de generar interdependencias positivas.

Una política regional para enfrentar la pobreza y la exclusión, debiera orientarse a generar programas de trabajos públicos anuales, ofrecer beneficios especiales para la educación y la capacitación de las personas y familias, así como para asegurar el acceso preferencial a la salud pública y a la vivienda.

La región debiera crear, por ejemplo, con fondos fiscales y privados, un Fondo Regional de Estímulo a la Educación, que opere regional y comunalmente becas de estudios en la Enseñanza Básica, Media y Superior, dirigidas a niños y jóvenes de escasos recursos, sobre la base del rendimiento escolar y educacional de sus beneficiarios.

A los procesos de globalización e inserción internacional de la economía regional, hay que agregar esfuerzos para fortalecer y potenciar las microeconomías locales, poniendo énfasis, por ejemplo, en estimular el desarrollo de la economía doméstica y familiar urbana.

Hay que crear redes de solidaridad que favorezcan la superación personal, la autonomía, el crecimiento humano y el autodesarrollo de los sectores más vulnerables de la población, y evitar que el asistencialismo sea el único recurso de ayuda.

En la generación de estas redes horizontales de solidaridad, hay que tomar en consideración el aporte fundamental de las mujeres, a través de su experiencia en la economía doméstica, y su capacidad de entrega y compromiso, así también como el rol positivo de las organizaciones comunitarias y de las entidades religiosas.Transformación productiva, desarrollo industrial, diversificación y medio ambiente

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.La generación de polos de desarrollo industrial, a partir del gas natural, de los hidrocarburos, del carbón, de los atractivos turísticos actuales y potenciales, de los productos primarios de la ganadería, la agricultura y la pesca, debiera constituirse en una prioridad de las políticas públicas regionales.El desarrollo de sus infraestructuras, de sus servicios, de sus empresas, de sus medios de comunicación y transporte, de la calidad y progreso de sus ciudades y localidades, de sus barrios y poblaciones, no apuntan al en sí mismo, sino a la y a condiciones de que les rodea, para que dicha calidad de vida mejor, puedan heredarla con orgullo a las generaciones venideras.La inserción internacional de la región en los mercados externos, la entendemos como un esfuerzo a la vez individual y colectivo, basado en una lógica de potenciamiento de nuestras y de de manera que los principios de equidad y beneficio mutuo que fundamentan las normas de la competencia, se apliquen de igual forma al interior de la economía regional, como en sus relaciones con otros mercados.Ello implicará que los representantes políticos de la región, verán allí reflejadas las aspiraciones y orientaciones de política, dentro de las cuales realizarán la labor legislativa y de fiscalización.Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos.Magallanes siempre ha articulado su desarrollo, en función de uno o más recursos naturales.

Ahora la región necesita urgentemente recursos para inversión en su desarrollo productivo e industrial. Ya no basta con producir y extraer recursos naturales; ahora se hace necesario transformarlos, incorporarles valor agregado en la región, generando de paso nuevas perspectivas de empleo a sus habitantes.Por lo tanto, junto con introducir las variables ambientales en el desarrollo, se requiere inducir y orientar la inversión productiva hacia la diversificación productiva y hacia una creciente incorporación de valor agregado a nuestros productos y servicios, orientación que debe ser emprendida con un sentido de región y de largo plazo.Ello supone, entre otras tareas, fortalecer las capacidades emprendedoras de los habitantes de la región, especialmente de las jóvenes generaciones.

La transformación productiva de la región, en la perspectiva del mediano y largo plazo, supone no solamente la necesaria e ineludible reconversión programada de las actividades de ENAP, en virtud del agotamiento gradual de la producción petrolera tradicional, sino que debiera ser la motivación central de una Política regional deliberada orientada a la diversificación de la inversión y de las actividades productivas.

No basta que desarrollemos la ganadería, la pesca, los recursos forestales, o el turismo: tenemos que incorporarle tecnología y tecnologías limpias, y sobre todo, información y conocimientos adquiridos de la propia creatividad magallánica.

Esto implicaría, entre otros instrumentos, generar mecanismos estables de apoyo estatal a la iniciativa y creatividad tecnológica y empresarial, y a la innovación a partir de los recursos naturales de la región.desarrollo del capital humano de la región

Los magallánicos no son solamente la población de la región: constituyen además un capital humano que debemos cuidar y potenciar. El aprendizaje y el dinamismo del joven, el trabajo y la experiencia del adulto, el acerbo y la sabiduría del anciano, la sensibilidad y el empuje de la mujer, todo contribuye a un crear un importante potencial humano de creatividad, que puede ser potenciado en beneficio del desarrollo de la región y de las comunas.

Los esfuerzos de capacitación tanto del sector privado, como del Estado, deben ser aún mayores, y contar con mayores recursos, a fin de favorecer sistemáticamente un mejoramiento de la calidad, la inserción laboral y la productividad de la fuerza de trabajo.

Una Política Regional de Capacitación debe articular y potenciar los esfuerzos y capacidades estatales y privadas, y orientarse a focalizar la formación especializada hacia dos sectores en particular: hacia el desarrollo de las capacidades emprendedoras, y hacia los sectores laborales más rezagados y de menor nivel de preparación, y en particular, hacia los jóvenes que ingresan al mundo del trabajo, los que constituyen un universo altamente sensible a los impactos y cambios en el mercado y de las coyunturas de crisis.

A su vez, el fortalecimiento de los Gobiernos provinciales y Comunales, pasa, entre otros objetivos, por un intenso y sistemático esfuerzo de capacitación especializada de los equipos humanos y profesionales que los administran, a fin de reforzar las capacidades de gestión, implementación y evaluación de las Políticas Públicas.

En cuanto a las generaciones jovenes actuales, la región debe realizar un esfuerzo sistemático para multiplicar las oportunidades de expresión cultural, formación y educación, e inserción laboral, a fin de evitar la frustración de las expectativas.

También, la región debe estimular las iniciativas que tiendan a favorecer e inducir la radicación estable y definitiva de sus propios jóvenes y sus nuevos profesionales, ampliando la oferta educacional superior en la región, y generando –por ejemplo- un Servicio-Región que amplíe los horizontes culturales, la experiencia práctica y la identidad regional de sus estudiantes. Este Servicio-Región –al igual que el Servicio-País- operaría con fondos regionales de manera de facilitar la inserción de jóvenes nuevos profesionales al desarrollo de alguna comuna apartada de la zona, durante un año.

integración patagónica y desarrollo sustentable

La Patagonia argentina no es solamente el principal espacio de inmigración chilena a la vecina república. Debemos verla como el primer mercado potencial más cercano que tienen los productos y servicios magallánicos.

Es necesario reconocer que –en general- la trayectoria histórica, el modo de producción, la estructura productiva, y el tipo de relación con la capital nacional de las regiones australes de Chile y Argentina, ha sido muy similar.

La Patagonia chileno-argentina posee un mismo contexto geográfico y medio-ambiental, de manera que las políticas ambientales aplicadas por los respectivos gobiernos regionales y provinciales de ambos lados de la frontera, deben tender a compatibilizarse y a establecer normas comunes y compatibles de evaluación de impacto ambiental.

En el contexto de globalización de los mercados y las economías, actualmente predominante, debemos pensar a Magallanes como parte de la Patagonia, entendida como un solo gran espacio geo-económico de integración y cooperación, con una creciente capacidad política e institucional para proyectarse hacia el resto del continente americano y del mundo.

Hay que identificar nuestras ventajas competitivas como región de Magallanes, y trabajarlas en coordinación política e institucional con las regiones del sur argentino, a fin de potenciar las ventajas competitivas y las economías de escala del conjunto de la Patagonia, a fin de intentar acceder -también en conjunto- a los grandes mercados asiáticos, europeos y americanos.

Tenemos que aprender a ofrecer y vender las ventajas, bellezas, productos y servicios de toda la Patagonia, juntos argentinos y chilenos, cuidando de preservar, también en conjunto, sus riquezas naturales, su patrimonio ecológico territorial único.globalización, apertura e identidad regional

La región necesita integrarse en las corrientes globalizadoras, pero no al costo de la entrada indiscriminada de la influencia imperialista y extranjerizante, sino con sus propias ventajas competitivas, con sus propios productos y servicios, con su propia identidad cultural.

La globalización no puede ser vista solo como una limitante, sino que por el contrario, hay que utilizarla como una oportunidad abierta, como un mecanismo que puede servir para crecer como región, para acceder y expandir sus mercados y para hacer efectiva su presencia en el mundo y en el continente latinoamericano.

Los habitantes de la región deben tomar en sus manos las posibilidades de la globalización, introduciendo en ella sus valores identitarios como magallánicos y como chilenos.

Por lo tanto, junto con estimular los procesos de integración y complementación con las provincias de la Patagonia argentina, el Estado en la región debe desplegar políticas sistemáticas para la identificación y exploración de mercados potenciales para nuestros productos, en los países del MERCOSUR, en América Latina en general, hacia América del Norte, Europa, Asia y otras regiones del mundo.

El gobierno regional y otros actores regionales deben fortalecer sus capacidades para promover de un modo sistemático y programado la imagen-región en dichos mercados, mediante giras de difusión y la participación en eventos y ferias. Un mecanismo eficaz en esta perspectiva, sería la idea de realizar -anual y alternativamente- una Feria Industrial, Turística y Comercial de la Patagonia, en conjunto con los gobiernos provinciales del sur argentino.

desarrollo territorial, inversión productiva y radicación estable

Magallanes es una zona demográficamente vulnerable, que presenta sectores y comunas en los que la población radicada no crece, sino que se proyecta en disminución, con grave perjuicio para su desarrollo y para el ejercicio de la soberanía.

Desde ésta perspectiva territorial, cada magallánico, cada habitante de la región, es un protagonista responsable de la soberanía nacional.

La región está experimentando un lento drenaje de habitantes, de jóvenes, de profesionales, técnicos y especialistas. El trabajador que jubila opta por emigrar, el estudiante secundario busca otros horizontes para estudiar, el egresado universitario prefiere otras regiones o la capital para su realización profesional.

La red de infraestructura vial en la región, forma aún un entramado muy frágil y poco denso, como para favorecer la penetración, la presencia y el poblamiento.

A su vez, la gradual crisis de la explotación petrolera tradicional, pudiera acentuar la emigración de profesionales y generar cambios demográficos negativos, principalmente en las localidades pobladas que han dependido del petróleo.

El Estado, en consecuencia, como factor institucional articulador del desarrollo regional, debe generar e implementar una política de Estado –situada en la perspectiva del largo plazo- que estimule la inversión y la radicación en Magallanes, de personas, familias y agentes productivos regionales y nacionales, que permanezcan y se radiquen en la zona, que contribuyan a su progreso material y cultural, generando oportunidades y trabajos estables.

Esta política supone también, una visión de Estado de su desarrollo, ordenamiento y planificación territorial, de manera que tiendan a disminuir las vulnerabilidades demográficas que afectan a la región, y al mismo tiempo, contribuyan a fortalecer las ventajas competitivas y las características socio-económicas y culturales de las provincias.

Se trata de disminuir gradualmente los desequilibrios demográficos y territoriales entre la capital regional y las provincias, generando sinergias que orienten y reorienten la inversión, el poblamiento y la radicación productiva especialmente en Tierra del Fuego y Ultima Esperanza, conforme a criterios de preservación de la identidad cultural y del patrimonio ecológico territorial, y de búsqueda de un mayor equilibrio demográfico intraregional.imagen-región y desarrollo turístico

Si la geografía es uno de los capitales mayores y una de las principales ventajas competitivas de la región de Magallanes, entonces el turismo puede devenir un sector cada vez más gravitante de su desarrollo y crecimiento.

Las distancias, la lejanía de los grandes centros poblados del mundo, y a su vez, la proximidad con el Polo Sur y la Antártica, las características ganaderas de su economía histórica, y la naturaleza agreste del territorio y los mares australes, constituyen un patrimonio ecológico único y un capital natural que pueden explotarse turísticamente.

Así también, se hace necesario potenciar el turismo de verano y el turismo de invierno, en función de las características climatológicas y geográficas de la zona, dirigiendose a mercados específicos.

Para ello, el Estado y el sector privado deben desarrollar planes y políticas sistemáticas de promoción de nuestra imagen-región y de las bellezas naturales que nos caracterizan. La propia promoción en los mercados cercanos a Magallanes (Cono Sur, MERCOSUR, América Latina) debiera realizarse enfatizando su entorno natural, sus características únicas y su identidad cultural.

proyección marítima y antártica de magallanes

El desarrollo de la región de Magallanes debe integrar las variables antártica y marítimo-oceánica, de manera de consolidar su importancia geopolítica y oceanopolítica en el contexto nacional y del Cono Sur de América Latina.

En efecto, la posición relativa de Magallanes en el Cono Sur de América Latina, le otorga un conjunto de ventajas geográficas comparativas y le asignan un rol oceanopolítico de importancia, en la proyección marítima de Chile hacia los espacios australes y antárticos y hacia el océano Pacífico.

El fortalecimiento de las infraestructuras portuarias, de reglamentaciones flexibles y de nuestra capacidad de interconexión aérea y marítima entre el continente americano y la Antártica, debiera redundar en beneficios económicos y científicos para la región.

Magallanes debe configurarse en un gran centro de proyección antártica, que estimule la investigación científica, y la formación profesional y técnica de recursos humanos especializados en asuntos antárticos.

La región de Magallanes, y en particular la ciudad de Punta Arenas, puede fijarse la meta de devenir el primer puerto y aeropuerto antártico de Chile. La presencia de Chile en el continente antártico y en los mares australes, debiera realizarse preferentemente a partir de la región de Magallanes.

Una Política Antártica de la región de Magallanes, diseñada con una visión prospectiva y de Estado, debiera orientarse principalmente a fortalecer la presencia de Chile en el continente blanco, mediante planes y programas de investigación científica y tecnológica aplicada, y el estímulo de un desarrollo turístico ambientalmente sustentable en dicha región del planeta.

LA INSTITUCIONALIDAD DEL DESARROLLO REGIONAL

Una característica esencial de las políticas y estrategias de desarrollo modernas, reside en su institucionalización de manera que las grandes orientaciones deben necesariamente traducirse en políticas públicas y en mecanismos jurídicamente regulados de acción. En este caso específico, ésta institucionalización también supone que la política y Estrategia de desarrollo regional se traduce en mecanismos y procedimientos sistémicos de toma de decisiones.

Una característica esencial de las políticas y estrategias de desarrollo modernas, reside en su de manera que las grandes orientaciones deben necesariamente traducirse en políticas públicas y en mecanismos jurídicamente regulados de acción. En este caso específico, ésta institucionalización también supone que la política y Estrategia de desarrollo regional se traduce en mecanismos y procedimientos sistémicos de toma de decisiones.La Región de Magallanes es beneficiaria de un conjunto de normas legales destinadas a incentivar la inversión y el desarrollo.

los instrumentos actuales para el desarrollo regional

Desde el punto de vista de los instrumentos, por ejemplo, existen diversos tipos de Incentivos para Inversionistas (vía CORFO), Proyectos de Fomento (PROFOS), mecanismos de estímulo a la Contratación de Mano de Obra, de estímulo y subsidio a la Capacitación Laboral, además del Plan de Desarrollo Productivo para la Zona Austral (o Plan Austral, recientemente aprobado) y del Fondo de Desarrollo de Magallanes (FONDEMA).

Desde el punto de vista jurídico –por otra parte- la región de Magallanes dispone actualmente de los siguientes instrumentos especiales para su desarrollo:

  • Ley Nº 13.039 (1958) de Franquicias a los residentes en Regiones Extremas.
  • DS. Nº 341 (08.06.77) de Zonas Francas.
  • DL. Nº 1939 (10.11.77) Fija normas respecto de los bienes del Estado y la venta de terrenos a extranjeros.
  • DL. Nº 889 (21.02.75) de Incentivo a la Contratación de Mano de Obra.
  • DL. Nº 3529 (06.12.80) y DFL. Nº 15 (20.04.81) de Incentivo a la Inversión.
  • Ley Nº 18.392 (14.01.85) o “Ley Navarino”, de Régimen Preferencial Aduanero y Tributario.
  • Ley Nº 19.149 (06.07.92) o “Ley Tierra del Fuego”, de Régimen Preferencial Aduanero y Tributario.
  • Ley Nº 19.420 (23.10.,95) o “Ley Arica” con beneficios aplicables para Magallanes.

 

¿Han sido o son todos ellos útiles, eficientes y eficaces en promover el desarrollo, o en cumplir con las finalidades para los que fueron creados?

Es necesario efectuar una amplia evaluación crítica de la eficacia, pertinencia e impacto que dichos mecanismos han tenido en el desarrollo y el crecimiento económico de Magallanes, y en particular en la generación de empleos, en la perspectiva de integrar a todos estos instrumentos en un cuerpo normativo único.

un plan indicativo estratégico para el desarrollo de magallanes

La diversidad de instrumentos de apoyo y estímulo al desarrollo de Magallanes indica que históricamente, han existido esfuerzos y orientaciones de política distintos, según los énfasis que cada Gobierno ha querido imprimirle a la región.

Magallanes, por su condición de región extrema y aislada, por su significación geopolítica y oceanopolítica en el contexto nacional y continental, así como por sus características geográficas, demográficas, económicas y socio-culturales particulares, requiere que el Estado articule el conjunto de sus políticas y acciones, mediante un instrumento jurídico normativo único: un Plan Indicativo Estratégico para el Desarrollo de Magallanes.

Magallanes requiere disponer de un marco regulatorio y normativo estable, que permita inducir, integrar y favorecer las distintas iniciativas privadas y públicas dentro de condiciones jurídicas e institucionales estables y conocidas.

Concebimos que éste sería un cuerpo legal de diez años de vigencia, renovable, a manera de una Ley Marco, emanado de un mecanismo, a la vez, técnico y participativo de formulación (el Gobierno Regional, Consejo Regional y/o la Corporación para el Desarrollo de Magallanes), y sancionado por el Congreso Nacional, y al cual se ajustarían todos los actores socio-económicos y políticos de la región.

El Plan Indicativo Estratégico debiera contener, a lo menos los siguientes aspectos específicos:

  1. normas, criterios y mecanismos de estímulo a la inversión productiva estable en la región;
  2. normas, criterios y mecanismos de estímulo a la radicación permanente en la región, de iniciativas y proyectos productivos;
  3. orientaciones estables de política en materia de exenciones tributarias, de estímulo a la inversión y la radicación productiva en la región;
  4. orientaciones estables de política en materia de estímulo a la capacitación, entrenamiento, formación especializada y educación permanente de mano de obra técnica y profesional en y para la región;
  5. normas, criterios y mecanismos de apoyo a la exportación de productos regionales y desde la región; y
  6. normas, criterios y mecanismos de estímulo al financiamiento e implantación en la región de iniciativas y proyectos de innovación, infraestructura y transferencia tecnológicas.

 

Un Plan Indicativo Estratégico para el Desarrollo de Magallanes, requiere de una institucionalidad ad-hoc, que se responsabilize de su seguimiento.

una nueva Corporación para el Desarrollo de Magallanes La experiencia de la Corporación de Magallanes (CORMAG) parece no haber sido suficientemente reconocida ni valorada.

Descartando el enfoque estatista que pudiera percibirse detrás de dicha experiencia, ella significó un impulso valioso a muchos proyectos y se constituyó en un marco institucional eficaz para promover el desarrollo de la región y de sus comunas.

Se hace necesario, sin embargo, evaluar los nuevos escenarios nacionales e internacionales en los que la región podrá actuar e integrarse, así como diagnosticar las nuevas condiciones y características de nuestro propio desarrollo como región, para generar una nueva institucionalidad.

Una Corporación para el Desarrollo de Magallanes, puede ser definida como una corporación de derecho público, autónoma, descentralizada y de carácter regional, destinada a orientar y estimular el desarrollo de la región de Magallanes, y cuya función primordial sería administrar, asignar y controlar el uso eficiente de los recursos señalados en el Plan Indicativo Estratégico.

Desde un punto de vista organizativo, ésta debiera ser una estructura técnicamente eficiente, con un equipo humano técnico-profesional regional y de alta calidad, con un mínimo de personal administrativo, y con oficinas en las cuatro capitales provinciales de la región y en Santiago.

Desde esta misma perspectiva institucional, deben formularse claramente los límites y ámbitos jurisdiccionales respectivos entre la Corporación y el Gobierno Regional, de manera de evitar duplicidades de esfuerzos.el fortalecimiento de los instrumentos de participación

Los instrumentos legales e institucionales de participación establecidos por la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración, necesitan ser revisados y perfeccionados.

Los instrumentos legales e institucionales de participación establecidos por la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración, necesitan ser revisados y perfeccionados.En Magallanes, dadas sus particulares condiciones geográficas, la acción e incidencia de la participación social en las distintas instancias del aparato del Estado, debe relacionarse con éstas características territoriales y combinarse con esfuerzos dirigidos a la descentralización y desconcentración de los servicios públicos, a los que tienen acceso directo los usuarios, especialmente de la salud, la educación, la vivienda y la seguridad ciudadana.

El énfasis debe ser puesto en los Consejos Económico-Sociales Comunales y en los Consejos Económico-Sociales Provinciales, de manera de ampliar el ámbito de sus facultades y de su capacidad para adoptar decisiones técnicamente consistentes en materias presupuestarias, así también con el potenciamiento de las capacidades propositivas y de gestión de las propias organizaciones sociales que acceden a dichas instancias, y en particular, dentro de los campos de acción propios del desarrollo comunal y provincial.

2 pensamientos en “El desarrollo futuro de la región de Magallanes – Perspectivas y escenarios – Septiembre de 2003”

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