Energía y desarrollo en Magallanes: una perspectiva geopolítica y prospectiva

PRÓLOGO

El problema energético ocupa con creciente frecuencia el debate público y se incorpora a la agenda pública, en nuestro país y también en la región austral. El reciente conflicto social y político originado por el gobierno al pretender incrementar el precio del gas natural, trajo como resultado que una mayoría de los habitantes de la región de Magallanes, entienden y asumen que el problema del gas, como todo el problema de la energía, es un problema político.

Este ensayo –elaborado como una contribución política e intelectual al debate público y para la Asamblea Ciudadana de Magallanes- propone un conjunto de conceptos para una reflexión política y prospectiva acerca de la problemática energética en la región de Magallanes.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, febrero de 2011.

EL PROBLEMA ENERGÉTICO ES UN PROBLEMA POLÍTICO

Una primera afirmación debiera presidir el debate público acerca del desarrollo regional y el desarrollo energético: el concepto de que el problema energético que enfrenta toda sociedad moderna, es un problema político y solo subsidiariamente es un problema económico o técnico.

Existe así presente en el debate público, una falacia discursiva que contiene implicancias también políticas: la llamaremos la “falacia técnica”.

La falacia técnica del problema energético, afirma que la problemática de los recursos energéticos, su escasez versus su abundancia, su propiedad versus su utilización, o su costo versus sus beneficios, es en primer lugar un problema técnico cuya resolución depende –en consecuencia- de los técnicos, quienes supuestamente, entregan y dejan en manos de los políticos la toma de decisiones informada y adecuada mediante la información técnica que aquellos producen.

Debajo de esta falacia se esconde sin embargo, una trampa política, ideológica y ética. Si los políticos deciden y los técnicos solo informan, entonces la responsabilidad final de las decisiones recae en los políticos y no en los técnicos; si la información predominante para la toma de decisiones es técnica, entonces la responsabilidad política de los políticos de desvanece y se diluye; si el problema de la energía es solamente técnico, entonces los políticos solo asumen la decisión tomada pero no sus consecuencias, lo que es una inconsecuencia.

Todo problema energético –sobre todo en una sociedad donde los recursos energéticos utilizados son crecientemente deficitarios y se están agotando- es en primer lugar un problema político, porque las decisiones en materia energética afectarán inevitablemente al conjunto de la humanidad y de la comunidad humana implicada.

El tipo de matriz energética que se adopte en el presente para el futuro, es una decisión política y si el problema energético es un problema político, entonces es un asunto que compete a todos los ciudadanos sin distinciones ni exclusiones.

El problema energético es un problema político y ciudadano de primer orden.

DESARROLLO Y ENERGÍA EN LA REGIÓN DE MAGALLANES: SOBERANÍA ENERGÉTICA Y SUSTENTABILIDAD AMBIENTAL

Asumimos que la cuestión energética es un punto de cruce transversal de dimensiones económicas, sociales, culturales, políticas y geopolíticas, que no pueden entenderse de un modo aislado: la energía que se necesita para la vida y el desarrollo en la región de Magallanes, tiene que se estudiada desde una perspectiva global (o sea de un planeta del que formamos parte), de una perspectiva patagónica y binacional (somos parte de la Patagonia austral del continente sudamericano) y desde una perspectiva nacional, regional y local (constituimos una región distinta, alejada y de condiciones geográfico-ambientales y climáticas diferentes, únicas y especiales).

Tras un desarrollo regional sustentable

La región de Magallanes, por sus condiciones geográficas únicas, merece un desarrollo sustentable, es decir, un desarrollo que se debiera realizar sobre un conjunto de recursos naturales limitados (nutrientes en el suelo, agua potable, biodiversidad marina y terrestre, minerales), susceptibles de agotarse, y entendiendo además, que una creciente actividad económica sin más criterio que el económico ha estado produciendo, tanto a escala local como planetaria, graves problemas e impactos medio-ambientales que pueden llegar a ser irreversibles.

Entendemos que el futuro del desarrollo regional dependerá, entre otros factores estratégicos, de un uso apropiado de las fuentes energéticas disponibles y que el conjunto de la región debe apuntar a utilizar sus propios recursos energéticos, a fin de contribuir hacia su autonomía regional e integración patagónica binacional y austral.

Detrás de todo concepto de la energía y de su utilización, subyace un concepto de desarrollo.

Afirma el documento Cumbre para la Tierra, Programa 21 de Naciones Unidas:

La mayor parte de la energía comercial y no comercial producida en la actualidad se utiliza en los asentamientos humanos y se destina a ellos; el sector de los hogares utiliza un porcentaje considerable de dicha energía. Los países en desarrollo hacen frente actualmente a la necesidad de aumentar su producción de energía para acelerar el desarrollo y mejorar las condiciones de vida de su población, y de reducir al mismo tiempo los costos de producción de la energía y la contaminación producida por ésta. El incremento de la utilización eficaz de la energía con objeto de reducir sus efectos contaminantes y de promover la utilización de fuentes de energía renovables debería tener prioridad en toda medida adoptada para proteger el medio ambiente urbano”. ([1]).

Creemos además, que el problema energético de esta región austral, debe ser comprendido desde un punto de vista geopolítico.

Una lectura geopolítica

La perspectiva geopolítica, incorpora el concepto de política integral de las energías y del dominio del territorio. Según este concepto, para analizar el problema energético de una región, de un territorio, debemos interrogarnos por los siguientes aspectos:

1. El acceso a los recursos energéticos: prácticamente puede afirmarse que la historia contemporánea, demuestra que la preocupación fundamental de las relaciones internacionales es el acceso a las materias primas y a la energía y su utilización más cerca de los lugares de producción industrial. Mientras más cerca esté un recurso energético de su lugar de utilización, más eficiente económica y socialmente será su uso y explotación.

Dicho “acceso” está, a su vez, determinado por factores geográficos y políticas institucionales.

2. Los factores geográficos que favorecen o dificultan el acceso a un recurso energético: estos factores son datos básicos de la realidad geopolítica, por lo que deben ser considerados por las modificaciones que sufren y que se refieren a:

a. Tiempo, los recursos valen no sólo por lo que hoy son, sino por su futura explotación.

b. Tecnología, elemento esencial para la capitalización y aprovechamiento de la matriz energética.

c. Accesibilidad, es decir posibilidad de explotación presente y futura.

d. Costos, factor decisivo de la política de explotación presente.

3. Los objetivos explícitos de desarrollo regional: la política energética no puede estar desvinculada del desarrollo regional. En este sentido, la explotación de recursos energéticos debiera propender hacia los siguientes objetivos:

a. Descentralización y equilibrio territorial.

b. Repotenciación del desarrollo regional, logrando que sus beneficios tengan impacto local.

c. Integración interregional, no sólo en el nivel nacional, sino con los países vecinos.

Por lo tanto, una perspectiva geopolítica con verdadero sentido nacional indica que el desarrollo de la región de Magallanes, dadas sus condiciones geográficas y climáticas de aislamiento relativo, de lejanía respecto del centro del país y de los grandes centros productivos y de clima riguroso, exige y demanda aprovechar en forma sustentable sus propios recursos energéticos, asegurando la absoluta, plena e inalienable soberanía de la nación sobre éstos.

Nuestro concepto de soberanía energética

La experiencia nacional e internacional de los recientes decenios, demuestra inobjetablemente que el mercado no puede resolver por sí solo los dilemas energéticos del presente y del futuro de la región más austral de Chile; se requiere de un concepto activo de política pública basado en la soberanía energética.

Cuál es nuestro concepto de soberanía energética?

Soberanía energética –desde la perspectiva del desarrollo futuro de la región de Magallanes- tiene tres significados interrelacionados: 1° significa que todos los recursos energéticos deben permanecer bajo la propiedad nacional y la gestión del Estado; 2° que la matriz energética de cada territorio y cada comunidad debe realizarse a partir de las propias fuentes energéticas, de manera de disminuir al máximo la dependencia energética externa, y 3°, que cada territorio debe utilizar sus propios recursos de energía de un modo sustentable, procurando no contaminar otras zonas del país con su explotación.

De la soberanía energética emana la idea de sustentabilidad de su uso y explotación: si los recursos energéticos pertenecen a toda la nación, su explotación debe ser inteligente, racional y humanamente compatible con el desarrollo presente y futuro de una región o comunidad, y esa explotación inteligente, racional y humanamente compatible, significa que es sustentable, de manera que su uso asegure racionalmente la preservación y protección de todos los recursos naturales disponibles.

La energía no es solamente un producto transable en los mercados; en primer lugar es un recurso estratégico de interés regional, nacional y global, cuya utilización está al servicio de las comunidades, de la población, de los habitantes de un territorio.

En este siglo xxi, a medida que disminuye gradualmente la disponibilidad de recursos energéticos no renovables (petróleo, gas, carbón) –como consecuencia de su uso irracional y depredador ocasionado por el modo capitalista de desarrollo- la energía deja cada vez más de constituirse en un mero producto transable, dentro de mercados estructuralmente distorsionados por los monopolios y la desigualdad estructural entre oferta y demanda- para convertirse en un recurso estratégico del cual depende la supervivencia de la especie humana, de las comunidades locales y regionales, de las naciones y sus identidades.

De allí la importancia estratégica de recurrir a fuentes energéticas renovables y limpias (eólica, mareomotriz, biomasa, solar…) que, junto con disminuir la dependencia energética externa (soberanía energética una vez más), facilite un desarrollo sustentable para las comunidades y territorios.

El futuro de la energía en las regiones y en los países, no depende del precio al que se transa, sino de la disponibilidad propia –o sea de la soberanía que ejercen sobre su propias fuentes de energía- que esas regiones y países tienen respecto de sus propios recursos energéticos, para no depender de fuentes externas ni de mercados oligopólicos o monopólicos.

ENERGÍA Y DESARROLLO A ESCALA REGIONAL: UNA PERSPECTIVA GEOPOLÍTICA

A la hora de interpretar la realidad energética de la región de Magallanes, se requiere contextualizar el rol y la posición de ésta zona austral, en el marco del espacio geopolítico, geo-económico y geo-energético de la Patagonia y del territorio nacional de Chile.

Magallanes se caracteriza, desde un punto de vista geopolítico, por los siguientes rasgos:

a) la condición de zona territorial y marítima extrema respecto del territorio nacional de Chile;

b) la condición de zona territorial y marítima aislada y lejana respecto de los grandes centros productivos y de los flujos mundiales de comercio marítimo y aéreo;

c) la condición tri-oceánica de la región, con acceso a los océanos Atlántico, Pacífico y Austral antártico;

d) la condición de espacio-puente entre el extremo austral del continente sudamericano y el continente y los espacios marítimos antárticos.

La condición extrema, aislada, tri-oeánica y de puente antártico de Magallanes y de toda la Patagonia chileno-argentina, se suma a la disponibilidad geográfica de una considerable reserva energética proveniente de distintas fuentes. En efecto, Magallanes dispone de amplias reservas de gas natural y carbón, así como condiciones favorables para el desarrollo de la energía eólica y mareomotriz, entre otras fuentes energéticas no contaminantes.

Cinco son las variables geopolíticas que intervienen en el desarrollo de la región de Magallanes, a saber:

a) la variable demográfica: la región tiene un bajo nivel de densidad poblacional y altas tasas de emigración (fragilidad demográfica) y con dificultades de poblamiento como consecuencia de la insuficiencia de su nivel de desarrollo y de oportunidades;

b) la variable energética: la región dispone de considerables recursos energéticos y naturales;

c) la variable neoeconómica: la condición de aislamiento y lejanía territorial de la región se compensa con su centralidad austral y antártica en el hemisferio sur del planeta;

d) la variable geoestratégica: la región dispone de los accesos marítimos y puntos de conectividad del extremo austral del continente sudamericano y los espacios antárticos;

e) la variable oceanopolítica: la región es la única zona trioceánica del territorio nacional con acceso directo al Atlántico sur, Pacífico sur y océano Austral y depende fundamentalmente del comercio marítimo internacional y subregional.

EL FUTURO DE LA ENERGÍA EN LA REGIÓN DE MAGALLANES: TENDENCIAS PROSPECTIVAS PRINCIPALES

Históricamente, el desarrollo regional ha dependido de fuentes energéticas no renovables. En la época pionera, desde la mitad del siglo XIX hasta mediados del siglo xx, la energía que movía la actividad productiva regional fue el carbón, y desde mediados del siglo xx hasta el presente, la energía ha estado basada en la explotación de los hidrocarburos (petróleo y gas natural).

Es decir, la región de Magallanes siempre ha dependido de una sola fuente energética dominante.

Asumimos que, en las condiciones especiales de la región de Magallanes, la industria energética regional está dominada por un conjunto interdependiente de actores monopólicos dentro de un mercado desigual y monopólico, basado en la explotación del gas natural.

Al mismo tiempo, en el presente, la matriz energética regional está dominada por el uso intensivo del gas natural como fuente calórica, uso industrial y combustible para la generación eléctrica.

En estas condiciones, al monopolio de la producción de gas, se une el monopolio de la distribución y la comercialización.

En el caso del gas natural, una sola empresa monopólica compra y vende a su vez el mismo gas natural que le compra a ENAP, utilizando las redes de distribución construidas por el Estado.

En el caso de la generación y comercialización de energía eléctrica, en Magallanes se dá el caso de que la misma empresa monopólica que produce la electricidad, la distribuye y comercializa, a diferencia del resto del país.

Visto desde la perspectiva del ciudadano-usuario, nadie puede elegir a quién comprarle gas natural ni energía eléctrica en Magallanes: al contrario de lo que afirman los ideólogos neoliberales del “libre mercado”, este mercado energético regional no es libre, sino que es un mercado profundamente monopólico y cautivo de unas pocas empresas privadas monopólicas.

Pero además de mercado monopolizado, este es un mercado opaco y poco transparente, donde el Estado –que controla ENAP- se obligó política y jurídicamente a establecer contratos con cláusulas de confidencialidad con las empresas a las que les vende gas natural (GASCO y Methanex), de manera que la inmensa mayoría de los ciudadanos-usuarios de esta región desconocen a qué precio le vende gas natural ENAP empresa del Estado a un par de empresas privadas monopólicas.

Además que se produce la paradoja que más del 60% del gas natural que produce la región de Magallanes, es consumido velozmente por un solo usuario –la empresa Methanex- poniendo en riesgo el futuro a mediano plazo del mercado gasífero regional, en perjuicio de los ciudadanos-usuarios y habitantes de la región.

Es decir, este es un mercado monopólico local donde una sola empresa ([2]) consume rápidamente la mayor parte de las enormes reservas de gas natural que la región dispone, mientras las autoridades políticas de turno afirman que queda poco gas en Magallanes.

El futuro de la energía en Magallanes podemos anticiparlo y prepararlo.

Las decisiones energéticas que se adopten hoy, influirán inevitablemente sobre el desarrollo futuro de Magallanes en el 2030, 2040 ó 2050.

Es posible advertir que el futuro de la energía en Magallanes estará determinado por un cambio gradual y estratégico en la matriz energética regional, pasando desde una matriz energética basada en el uso de energías no renovables, hacia una matriz construida a partir de la utilización racional y humanamente compatible de energías renovables y limpias.

Para que esta transición energética actualmente en curso, se acelere y se realice en la forma más ordenada posible, se requiere de decisiones políticas de alcance estratégico (esa decir, con una mirada prospectiva) de los actores sociales, políticos, institucionales y económicos de la región de Magallanes y del país.

El futuro de la energía en la región de Magallanes, por lo tanto pasa, entre otros factores, por la adopción de las siguientes medidas:

a) nacionalizar todos los recursos energéticos y su explotación, devolviendo al Estado y a ENAP la tarea estratégica de su exploración, exploración, distribución y comercialización en condiciones de sustentabilidad ambiental;

b) nacionalizar la generación y distribución de la energía eléctrica;

c) nacionalizar completamente todas las fuentes de agua y su distribución;

d) constituir a partir de ENAP una gran empresa nacional energética (ENAE) que planifique, articule y conduzca todo el proceso de formación de una matriz energética nacional y regional sustentable y soberana;

e) asumir las características geopolíticas distintivas de la región de Magallanes y sus habitantes, de manera que el uso de las energías existentes en la región se haga en condiciones de un precio justo y preferencial;

f) adoptar una política energética nacional y regional de alcance estratégico que de cuenta de la soberanía energética y la sustentabilidad ambiental de las energías.

EL FUTURO DE LA ENERGÍA EN MAGALLANES DEPENDE DE UN ESTADO ENERGÉTICAMENTE SOBERANO

El modelo neoliberal de economía y la ideología neoliberal del Estado subsidiario han ocasionado en los decenios recientes, la paulatina jibarización y desmantelamiento de la Empresa Nacional del Petróleo, al tiempo que otras opciones energéticas han sido entregadas al mercado.

ENAP ha sido debilitada y agotada por las políticas neoliberales de sus ejecutivos y de los gobiernos que la han conducido a su estado actual.

¿Quién puede garantizar hoy en Chile o en Magallanes la seguridad energética que se requiere para el desarrollo presente y futuro del país y sus regiones? ¿el mercado acaso? ¿Los cambios de precios en los mercados internacionales? ¿Las empresas que están extrayendo nuestros recursos energéticos y que cuando éstos se agoten, seguramente emigrarán a otras latitudes?

El mercado y la lógica de mercado son los más eficaces explotadores de la energía en el presente, pero no garantizan ningún futuro sustentable.

Para que la problemática energética en Chile y en Magallanes tenga un futuro sustentable, el Estado debe recuperar la propiedad y la explotación de todos los recursos energéticos y del agua y la Empresa Nacional del Petróleo debe repotenciarse para convertirse en la gran Empresa Nacional de Energías que conduzca el proceso de transición hacia una nueva matriz energética.

El potenciamiento de ENAP significará el repotenciamiento de la economía regional en Magallanes, economía que ha presentado niveles insuficientes y deficitarios de crecimiento y desarrollo en los recientes treinta años, desde que el modelo neoliberal de mercado ha sido implantado en Chile.

UNA MATRIZ ENERGÉTICA

AL SERVICIO DE UN DESARROLLO SUSTENTABLE:

ALGUNOS ESCENARIOS PROSPECTIVOS

Concebimos en consecuencia que la matriz energética que mejor conviene a los intereses nacionales y regionales en el futuro de la región de Magallanes es aquella donde la mayoría determinante de las fuentes energéticas de uso y explotación provengan de fuentes renovables (eólica, mareomotriz, biomasa, solar y otras) y que el porcentaje de uso de fuentes energéticas no renovables vayan disminuyendo y donde el Estado ejerza su rol estratégico de exploración, investigación y desarrollo, explotación y distribución en condiciones de sustentabilidad ambiental.

Las energías en el futuro de Magallanes:

una matriz energética regional

en transición

Tipo de fuente energética Tipo de uso de la energía Proyección futura y efectos en el medio ambiente Rol del Estado en el desarrollo energético regional
Hidrocarburos (petróleo, gas natural) Uso industrial y domiciliario, generación eléctrica Incremento de la producción según criterios de oferta y demanda del mercado.Contaminación en la región y en aquellas regiones donde se utiliza.Uso decreciente. Rol subsidiario y dependiente basado en ideología neoliberal de mercado.Se requiere renacionalizar.
Carbón Uso industrial para generación eléctrica Contaminación en la región y en las regiones donde se utiliza.Uso creciente. Rol subsidiario y dependiente basado en ideología neoliberal de mercado.Se requiere renacionalizar.Se requiere que la región disponga de servicios públicos (Sernageomin) y políticas públicas regionales eficaces para impedir explotación depredadora del medio ambiente.
Energías renovables y limpias Uso industrial y domiciliario, generación eléctrica Cuidado del medio ambiente y mínimo impacto ambiental.Uso creciente. Depende de una política energética del Estado y de la región, con visión estratégica y prospectiva.

 

En síntesis, el futuro del desarrollo de Magallanes, como una región con vocación turística, productiva y de servicios, depende de una matriz energética acorde con las tendencias dominantes del cambio global.

Sugerimos los siguientes dos escenarios prospectivos como punto de partida para una reflexión prospectiva acerca del futuro energético de nuestra región:

Dos escenarios prospectivos

acerca del futuro de la energía en Magallanes

Tipo de escenario Horizonte Hipótesis de base Imagen final
       
Un escenario tendencial de continuidad de la actual matriz energética basada en recursos no renovables Mediano plazo (20 años) El modelo de desarrollo neoliberal reconoce que las fuentes energéticas disponibles en Magallanes son en primer lugar para las empresas y en segundo lugar, para los habitantes de la región.La continuidad tendencial de la actual matriz energética en la región de Magallanes, asegura el incremento progresivo de la inversión extranjera y nacional en la explotación y uso de fuentes energéticas no renovables, favoreciendo su explotación intensiva, pero a su vez impulsando la continuación de los procesos de contaminación y destrucción del medio ambiente y la biodiversidad, en el contexto de un modelo de desarrollo neoliberal, privatizador y mercantil. El desarrollo económico y social, el poblamiento territorial y la propia inversión económica en la región, se verán crecientemente afectados por el uso intensivo de recursos energéticos no renovables, aumentando la dependencia regional, la destrucción del medio ambiente y agudizando el choque constante entre los intereses de la industria turística, de la industria energética y de la ciudadanía.La continuidad de un modelo de desarrollo regional neoliberal, privatizador y mercantil, favorecerá las desigualdades y la contaminación del medio ambiente.La región de Magallanes continuará atada a la explotación contaminante de recursos energéticos no renovables.
Un escenario normativo de cambio hacia una matriz energética basada en recursos energéticos renovables y ambientalmente sustentables Mediano plazo (20 años). Un nuevo modelo de desarrollo regional y local, reconoce que las fuentes energéticas disponibles en Magallanes son en primer lugar para los habitantes de la región, en segundo lugar, para las empresas regionales y solo accesoriamente, para las empresas extranjeras.El primer paso hacia el cambio de escenario, es el reconocimiento y la toma de consciencia que se requiere diversificar la matriz energética de la región.El cambio de la actual matriz energética en la región de Magallanes, como consecuencia de decisiones políticas y estratégicas, asegura el incremento progresivo de la inversión nacional y estatal en la explotación y uso de fuentes energéticas renovables, favoreciendo su explotación intensiva, pero a su vez impulsando la preservación del medio ambiente y la biodiversidad, en el contexto de un modelo de desarrollo sustentable. El desarrollo económico y social, el poblamiento territorial y la propia inversión económica en la región, se verán crecientemente potenciados por el uso cada vez más intensivo de recursos energéticos renovables, favoreciendo la autonomía regional, la protección del medio ambiente y favoreciendo sinergias entre los intereses de la industria turística, de la industria energética y de la ciudadanía.El cambio hacia un modelo de desarrollo regional socialmente integrador, industrializador, de apertura al mundo, a escala humana y de integración con la Patagonia argentina, favorecerá un uso inteligente y sustentable de los recursos naturales y energéticos de la región.La región de Magallanes podrá explorar nuevas formas de desarrollo tecnológico, productivo y de servicios.
       

 

NOTAS Y REFERENCIAS


[1]Cumbre para la Tierra, Programa 21. Organización de Naciones Unidas. N. York, 2002, capítulo 7.

[2]Este aspecto del problema monopólico de la energía en Magallanes, nos permite hacernos la pregunta: ¿el gas natural que produce Magallanes es para los habitantes de la región o para una sola empresa?

2 pensamientos en “Energía y desarrollo en Magallanes: una perspectiva geopolítica y prospectiva”

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