La política exterior de Estados Unidos arriesga un terremoto político y diplomático de proporciones en el Medio Oriente

La diplomacia estadounidense, instalada desde la segunda mitad del siglo XX en una postura de hegemonía imperial y desde 1990 en adelante en una postura estratégica de potencia unipolar de alcance global, arriesga un terremoto geopolítico de proporciones con las actuales revoluciones ciudadanas que sacuden el Medio Oriente, el mundo árabe.

Es lo que trasluce el presente reportaje de Jan Crawford en CBS News.

(The protests in Egypt have sent shock waves through the Middle East and the White House is attempting to stay ahead of what analysts call a geopolitical earthquake that could change the region. Jan Crawford reports.)

Los dilemas geopolíticos y geoestratégicos que atraviesan a la política exterior estadounidense en el espacio árabe son múltiples: ¿apoyar a los movimientos ciudadanos opositores y arriesgar perder posición frente  a los regímenes dictatoriales con quienes las grandes corporaciones petroleras han firmado contratos para suministro de petróleo?   ¿Cuál es el precio en petróleo de cada una de las revoluciones políticas que sacuden a Libia, Yemen, Siria, Tunez…?

 ¿Qué gobiernos garantizan suministros de petróleo a qué potencias?  ¿Qué corporaciones petroleras controlan la producción y la distribución de petróleo en cada una de las naciones árabes en revolución? 

 ¿Dejar que la marea de revoluciones democráticas árabes permita el acceso al poder a los movimientos islámicos anti-occidentales, o seguir suministrando armas a las dictaduras represivas y corruptas que dominan en la región?

El ejemplo de la ambivalencia política y diplomatica de EEUU  frente a la revolución egipcia fué sintomático: ¿apoyar a Mubarak enajenándose a la opinión pública occidental dejando de lado a las multitudes ciudadanas egipcias, o apoyar el movimiento revolucionario egipcio y “dejar caer” al principal amigo de Estados Unidos en Egipto?

La marea de revoluciones e inestabilidad civil y política en el mundo árabe, deja al descubierto las contradicciones profundas de la política estadounidense en Medio Oriente: no importa cuán dictatorial, corrupto y autoritario sea un gobierno en una nación árabe cualesquiera, con tal que ese gobierno le garantice  a Estados Unidos y las potencias occidentales un suministro seguro y contínuo de petróleo. 

Manuel Luis Rodríguez U.

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