Introducción al análisis geopolítico – 1

Introducción al análisis geopolítico

 El análisis geopolítico hace referencia a categorías de análisis de diversa naturaleza.  Por una parte, intenta establecer las formas de relación entre los espacios geográficos, es decir los espacios y territorios, y los grupos humanos organizados en la forma de unidades políticas (comunidades, pueblos, naciones, Estados), y por el otro, pretende develar el sentido de la relación entre las distintas unidades políticas contemporáneas en el tiempo en el marco de dichos espacios o soportes.

 Se trata, por tanto, de dos tipos de relaciones distintas.

 Lo geopolítico releva de una determinada representación del espacio geográfico –y de las demás formas de espacio- que reside en la mente y hasta en el subconsciente individual y colectivo de los individuos y los grupos humanos organizados.

 Solo podemos analizar geopolíticamente aquello que está en relación entre sí y aquello cuya relación es discernible al análisis.

 Desde una perspectiva epistemológica, el análisis geopolítico opera mediante abstracciones, y las abstracciones científicas son generalizaciones que elaboran los individuos mediante el pensamiento, abstraídas del carácter concreto y directo de los fenómenos que son objeto de estudio.  En otros términos, el punto de partida del análisis geopolítico, como el de todo conocimiento que se pretende científico, es la realidad objetiva.

 En el proceso de abstracción, el análisis geopolítico no se aparta de la realidad, sino que penetra en su interior, partiendo del fenómeno observado para llegar a la esencia.

 En el proceso del análisis geopolítico, el pensamiento arranca desde lo visible y concreto –es decir, desde los hechos políticos, sociales, económicos, culturales y estratégicos- para llegar a lo abstracto, desintegrando el fenómeno en estudio en sus partes y aspectos integrantes.   Ello permite designar en sus características los elementos esenciales, al mismo tiempo que cada aspecto se examina por separado, para a continuación examinar esos distintos aspectos en su interacción.   De este modo, en el proceso del análisis geopolítico se produce el desmembramiento del objeto de estudio, primer momento al que le sucede la explicación teórica de las particularidades del mismo, de manera de lograr las abstracciones más generales y útiles para el estudio del objeto de la investigación en su integralidad y en su dinámica evolutiva.

 En el análisis geopolítico cabe distinguir a los factores permanentes o estructurales, tales como el territorio, el espacio y su interrelación; el espacio-tiempo; la posición, en términos de centralidad y periferia; la localización; las escalas del espacio-territorio; las redes, líneas y puntos dentro del espacio-territorio; el poder y la potencia insertos en los espacios y territorios; y  las arenas del poder; de los factores dinámicos, tales como las tendencias centrífugas y centrípetas; la conciencia y representación del espacio-territorio; la apropiación del territorio y los espacios; las areas de influencia; y la polaridad autonomía-dependencia.

 En síntesis, lo geopolítico es relacional, es decir, está asociado al estudio de determinadas formas de relación espacio-hombre y hombre-hombre en el espacio, en términos que implican la apropiación (material, mental y virtual) de los territorios y espacios.

 La problemática principal, la categoría de análisis articuladora de todo el análisis geopolítico reside en el poder en su relación con los espacios y territorios.  Todas las demás categorías de análisis de la reflexión geopolítica encuentran su punto de conexión en la problemática del poder y en particular, en las formas cómo el poder se manifiesta y se despliega en territorios y espacios múltiples, diversos. 

La geopolítica podría ser sintetizada como una reflexión sobre la relación realmente existente entre las diversas formas de poder y los diversos tipos de espacios- territorios.

 El problema del espacio y del poder es un problema geopolítico desde el momento en que reconocemos que todo espacio humanamente determinado es objeto de alguna forma de poder que tiene lugar en él y a través de él, y de que el poder encuentra en los espacios y territorios –en los espacios territorializados- su ámbito principal de ejercicio, sus arenas donde se despliega.

 

Es a partir de este postulado básico que se va a construir el análisis y la reflexión geopolítica.  Las organizaciones humanas, pensadas y estructuradas como unidades políticas (es decir, como actores programáticos), al instalarse en un territorio, al construir territorio con su acción transformadora, está ejerciendo poder y está al mismo tiempo, configurando su propia “representación simbólica” del territorio construido, conquistado, planificado, ocupado, alcanzado, en términos de apropiación, de dominio, es decir, de poder.

 

El poder impregna la totalidad de los fenómenos geopolíticos.   La geopolítica es la política del poder en la geografía.

 

La dinámica de la reflexión geopolítica reside en la interdependencia entre los factores estructurales y los factores dinámicos o coyunturales.

 

Entre los factores permanentes o estructurales, el territorio y su interrelación con el espacio determinan el marco físico y virtual en el que tienen lugar las relaciones políticas, sociales, económicas, estratégicas entre las unidades o actores políticos.  A su vez, el espacio-tiempo se mueve en una dinámica de extensión y concentración que modifica constantemente los términos en los que se producen las relaciones geopolíticas.  Además, la posición de cada unidad política en los espacios-territorios, pueden ser entendida en términos de centralidad y periferia, del mismo modo como la localización de cada actor dentro del conjunto del espacio-territorio determina el lugar que ocupa en la jerarquización de los actores y en la distribución del poder y las hegemonías. 

 

Por otra parte, las escalas del espacio-territorio, determinan la amplitud, profundidad y extensión de las formas de apropiación y dominación que los actores ponen en juego en aquellos, del mismo modo como éstos, se constituyen en una compleja articulación de las redes, líneas y puntos dentro del espacio-territorio.

 

Como se ha visto el poder y la potencia insertos en los espacios y territorios, son los criterios centrales para entender las relaciones geopolíticas, en el contexto de las arenas del poder que se manifiestan en el mundo contemporáneo.

 

Por otra parte, los factores dinámicos, influyen coyunturalmente sobre los procesos geopolíticos, tales como las tendencias centrífugas y centrípetas; la conciencia y representación del espacio-territorio que tiene cada actor político; la apropiación del territorio y los espacios como resultantes de la acción programática de los actores o unidades, dando forma a la configuración de determinadas areas de influencia, y en las que se manifiesta la polaridad autonomía-dependencia.

 

Manuel Luis Rodríguez U.

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