La Patagonia austral como espacio geopolítico y oceanopolítico

Este ensayo tiene por objeto examinar algunas de las principales variables de una geopolítica y una oceanopolítica austral, centrando el análisis en los espacios patagónicos. Asumimos conceptualmente que el analisis geopolítico es una herramienta util a la reflexión estratégica y a la comprensión política de los fenómenos sociales, económicos, culturales y tecnológicos del presente.

Este ensayo examina algunos elementos para una geopolítica y una visión oceanopolítica del cono sur de América Latina, delimitando su objeto de estudio en la región continental, insular y marítima austral del continente sudamericano y que se denomina región patagónica o Patagonia.

A diferencia del resto de la frontera común chileno-argentina, en la región patagónica no existe una cordillera que separa los espacios territoriales, dominada por extensas pampas que se extienden en toda la región continental y la isla de Tierra del Fuego. A diferencia del resto de los respectivos territorios jurisdiccionales chileno y argentino, en la Patagonia la geografía no separa ambas culturas ni ambas comunidades, sino que se presta para comunicarse y aproximarse.

En los inicios del siglo xxi y en un contexto de mundialización de los flujos e intercambios, sustentamos la hipótesis que el “problema geopolítico” de la región patagónica austral chileno-argentina está determinado fundamentalmente por la propiedad, el acceso y la explotación sustentable de un conjunto de recursos naturales y energéticos que constituyen la dotación de recursos de ambas naciones en dichos territorios.
Por su parte, el “problema oceanopolítico” de la región patagónica austral chileno-argentina está determinado fundamentalmente por el ejercicio de las respectivas soberanías marítimas sobre el mar territorial y el mar presencial que Chile y Argentina poseen en esta región del planeta, por la proyección antártica de estos territorios continentales e insulares y por el acceso privilegiado de ambos Estados a los recursos marinos, submarinos y del fondo marino.
Existen entonces, dos dimensiones interdependientes en este campo de estudio: 1º la problemática de las soberanías nacionales; y 2º la problemática de los recursos naturales y energéticos que se encuentran en los espacios continentales, insulares y marítimos de esta región.

Desde una perspectiva geopolítica y oceanopolítica, entendemos que el concepto que permite sintetizar ambas problemáticas es, a nuestro juicio, el de patrimonio ecológico territorial.


II. EL PROBLEMA GEOPOLÍTICO Y EL PROBLEMA OCEANOPOLÍTICO DE LOS ESPACIOS PATAGÓNICOS AUSTRALES: ELEMENTOS DE ANÁLISIS

Hemos identificado que el problema geopolítico principal al que se enfrenta la región patagónica austral, es el de la propiedad, el acceso y la explotación sustentable de un conjunto de recursos naturales y energéticos.


Geopolítica de la energía y de los recursos

Numerosos estudios e investigación, así como la experiencia de más de un siglo de desarrollo económico, en esta parte del mundo, permiten identificar que la región patagónica continental, insular y marítima, dispone de una amplia dotación y reservas de gas natural, petróleo, agua natural (en la forma de grandes campos de glaciares continentales), y de carbón mineral, así como condiciones naturales climáticas y geográficas susceptibles de permitir el desarrollo de las energías eólica y mareomotriz, entre otras.
Para los efectos de este ensayo hemos definido patrimonio ecológico territorial como “el conjunto de condiciones naturales y recursos necesarios a la sustentabilidad ambiental, y que se sitúan al interior de las fronteras de un determinado territorio, bajo una jurisdicción única o sometido a disputa jurisdiccional o rivalidad hegemónica, y que garantizan en el tiempo su continuidad y viabilidad económica, material y cultural.”.
A su vez, los espacios marítimos disponen de una amplia dotación de recursos pesqueros, mientras en los fondos marinos del Pacífico sur y del Atlántico sur se encuentran -entre otros recursos- campos de nódulos polimetálicos y reservas de hidrocarburos.

Desde una perspectiva geopolítica moderna, una de las interrogantes mayores que se pueden plantear acerca de esta materia es la de la propiedad y el acceso a estos recursos, toda vez que en la mayoría de ellos (carbón mineral, gas natural y petróleo, entre otros) el ingreso y predominio de capitales extranjeros ha ido desnacionalizando la propiedad, o la exploración o la explotación de los yacimientos y reservas.

En un contexto global de inicios del siglo xxi caracterizado -entre otros factores- por un creciente conflicto y rivalidad hegemónica por acceder a las fuentes de agua natural, por el deterioro de otras fuentes acuíferas en el planeta (desertificación en particular), las enormes reservas de agua natural que se encuentran en los campos de hielo patagónico (resultado del proceso de glaciación procedente de la cordillera de los Andes patagónicos), tanto en el territorio chileno como argentino) pueden constituir -potencialmente en el futuro- un factor de conflicto a la hora de determinar el acceso de las potencias estatales o corporativas para satisfacer sus propias necesidades del recurso agua.

Desde esta perspectiva, la cuestión del acceso y el control sobre estos recursos naturales-energéticos no es esencialmente un problema tecnológico ni de rentabilidad de las inversiones, sino que de aseguramiento de que las propias naciones, los propios Estados, las propias regiones tengan un acceso seguro, sustentable y garantizado a estos recursos, sobre la base del ejercicio activo del principio de soberanía energética.

En un mundo de creciente escasez de recursos y de energía, los Estados que se despojan de ellos, pierden soberanía.

En consecuencia, la “ventaja comparativa y competitiva” de los espacios australes patagónicos, en su relación dinámica con los procesos globalizadores y mundializadores, reside precisamente en la existencia una dotación única de de recursos energéticos y naturales que, en sí mismos, pueden constituirse en una base de sustentación para un desplegar un modelo desarrollo autodirigido regional, que apunte a la suficiencia energética y a la sustentabilidad ambiental.

La geopolítica prospectiva de la Patagonia austral chileno argentina en los próximos estará fuertemente determinada por el acceso y el control de los recursos energéticos (gas natural, petróleo, carbón) y naturales, agua en especial.


¿Estados ausentes o mercados omnipresentes?

Al mismo tiempo, las grandes extensiones patagónicas australes presentan una fragilidad demográfica evidente.

La tasa de poblamiento de las pampas australes continentales y en la isla de Tierra del Fuego, son las más bajas del continente sudamericano, debilidad originada tanto en el clima inhóspito y la geografía hostil, como en la ausencia de políticas de Estado -llamémosle políticas estratégicas, en el sentido de políticas prospectivas- en materia de poblamiento, de desarrollo de la infraestructura y hasta de planificación territorial a largo plazo.


Es exactamente cierto que “no controlamos los recursos porque no hay presencia estatal-nacional y no hay presencia estatal-nacional…porque no hay poblamiento (suficiente en relación al espacio)”, pero fuerza es de reconocer que con Estados nacionales que se despojan de los propios recursos estratégicos de estos territorios australes (gas natural, petróleo, carbón, pesca, bordes costeros…) para dejarlos en manos de intereses privados extranjeros, el poblamiento resulta un proceso azaroso, imprevisible y exclusivamente dependiente de las meras motivaciones del mercado.


El mercado nunca produce soberanía.


En las condiciones objetivas del desarrollo periférico y dependiente de la Patagonia chileno-argentina, sólo el Estado puede garantizar la soberanía energética, el poblamiento territorial y la soberanía nacional.

Llegarán inmigrantes ocasionales a trabajar en las empresas energéticas en la Patagonia, pero regresarán a sus regiones de orígen, cuando “el mercado” les de la señal que esos recursos se agotan o son menos rentables.

Aquí interviene además la variable migratoria.

Mientras entre la segunda mitad del siglo xix y los primeros veinte años del siglo veinte -la época que hemos denominado de una “economía ganadera de exportación”- los grandes consorcios ganaderos y los respectivos Estados nacionales indujeron deliberadamente el poblamiento de las pampas y las costas patagónicas (Rio Gallegos, Rio Grande, Punta Arenas, Puerto Natales, Comodoro Rivadavia, Usuahia), el paulatino retiro del Estado y la entrega de los recursos naturales (petróleo en primer lugar, carbón, industrias…) a capitales extranjeros, han tendido a invertir los flujos migratorios históricos, convirtiendo a la Patagonia ahora en un espacio que produce emigrantes.
Los Estados de Chile y de Argentina hoy carecen no solo de políticas estratégicas de poblamiento territorial y productivo para la Patagonia, como hasta los años sesenta y setenta, sino que además no disponen de una capacidad de reflexión prospectiva y geopolítica que permita que las autoridades decidan bajo una lógica de largo plazo.

De territorio de inmigración, la Patagonia chileno argentina se ha transformado en territorio de emigración.

Mientras los mercados se apoderan de los recursos y privatizan los intercambios económicos en la región austral del continente sudamericano, los Estados devinieron en aparatos burocráticos subsidiarios, dependientes de la lógica mercantil y entonces las nuevas generaciones de jóvenes patagónicos y de futuros profesionales prefieren emigrar hacia otras latitudes.

Al mismo tiempo, los nuevos flujos migratorios que escasamente llegan a Santa Cruz, Tierra del Fuego o Magallanes, están constituidos por fuerza de trabajo de menor calificación profesional. La Patagonia emigra profesionales y mano de obra calificada y recibe mano de obra no-calificada.


III. EL ESPACIO GEOPOLÍTICO Y OCEANOPOLÍTICO PATAGÓNICO

En la realidad geográfica de la regón patagónica austral, la geografía parece determinar la historia en esta zona del planeta, pero la presencia humana moderna (sin contar con la ancestral presencia originaria desde 11.000 años antes de nuestra era), ha sido capaz de constituir sociedades regionales producto de la síntesis de aportes culturales sudamericanos y europeos, pero ha sido incapaz de producir procesos sostenidos de desarrollo, a lo largo de un siglo y medio de ocupación.

La Patagonia sigue siendo hoy -un siglo y medio después de su ocupación moderna- una región binacional periférica y subdesarrollada, que suministra recursos naturales en un contexto de baja industrialización y de muy escasa incorporación de valor agregado a fuentes de recursos provenientes de la tierra, el subsuelo y el mar.

La región patagónica tiene una historia que registra una geografía turbulenta, inhospita y disputada: recursos energéticos y naturales que los Estados nacionales hoy no controlan, producto de un modelo de desarrollo privatizador, subsidiario y que consagra la dependencia de las economías regionales de los suministros de capital y de tecnología provenientes de los centros de poder mundial.
La Patagonia sigue siendo hoy, un siglo y medio después de su ocupación moderna (1840 en adelante), una región que suministra y exporta materias primas y que importa y recibe, capital, manufacturas, tecnologías y flujos migratorios.

De este modo, la geopolítica patagónica del presente y del futuro previsible no es una geopolítica de las fronteras o de los límites, de las fronteras interiores o de las hipótesis de conflicto, sino que es una geopolítica de los recursos energéticos y naturales en función del interés nacional de Chile y Argentina y de la posibilidad de desarrollar procesos y escenarios geoeconómicos de integración y de complementación, susceptibles de instalar a la Patagonia como un actor subregional en el continente sudamericano y en la globalización.

Cinco -a nuestro juicio- son los espacios geográficos que determinan la geopolítica y la oceanopolítica patagónica:
1º el estrecho de Magallanes, punto de conexión y paso interoceánico seguro entre el Pacífico y el Atlántico y que continuará siendo un espacio de interacción geopolítica y oceanopolítica, esencial para la navegación marítima austral y la interconexión bioceánica.

2º el canal Beagle, que separa a la Tierra del Fuego de isla Navarino, y que constituye un paso alternativo interoceánico de interés asociado a la industria turística y a un desarrollo insular y marímo sustentable.

3º el paso de Drake, el principal paso interoceánico abierto entre el Pacífico, el Atlántico y el océano Austral, y que en el futuro continuará siendo un ámbito de interés oceanopolítico y geopolítico para la interconexión entre ambos océanos y como espacio privilegiado de proyección marítima desde y hacia el continente sudamericano y los territorios antárticos.

4º las pampas patagónicas como espacio territorial provisto de recursos energéticos y naturales de gran potencialidad, y que puede constituirse en el futuro en territorios de disputa por el acceso a ciertos recursos estratégicos de interés glonal.

5º los hielos continentales patagónicos, definidos como espacios de alto interés geoeconómico, como patrimonio ecológico territorial compartido de Argentina y Chile y como factores futuros de rivalidades de hegemonías frente a las crecientes necesidades de suministro de agua natural, provenientes de otras potencias.


IV. LAS MACROVARIABLES DE UNA GEOPOLÍTICA PATAGÓNICA

En síntesis, cuatro son a nuestro juicio, las macro-variables que determinan la geopolítica y la oceanopolítica de la región austral del continente sudamericano:
1º la condición esencial de region periférica y dependiente dentro de Estados nacionales que son, a su vez también, perifericos en el orden global y en la distribución y jerarquización del poder del sistema-planeta.

2º la condición de zona de conexión de los tres océanos mayores del planeta: Pacífico, Austral y Atlántico.

3º la condición de espacio de conexión territorial (marítimo y terrestre) entre el continente sudamericano y los espacios antárticos.

4º la condición de la región patagónica como un amplio espacio geoeconómico (terrestre, insular y marítimo) dotado de recursos energéticos y naturales susceptibles de adquirir un carácter estratégico para el desarrollo sustentable de Chile y de Argentina, y para su reposicionamiento en el orden geopolítico continental y planetario.

Manuel Luis Rodríguez U.

3 pensamientos en “La Patagonia austral como espacio geopolítico y oceanopolítico”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s