Pocos medios de comunicación a nivel mundial parecen haber puesto de relieve este aspecto de la operación “Jerónimo” que realizaron fuerzas especiales SEALs de Estados Unidos en territorio nacional pakistaní, para asesinar a Osama Bin Laden: que, desde el punto de vista internacional fué una operación militar comandada y realizada por fuerzas militares estadounidenses en territorio pakistaní, saltándose todos los límites de la soberanía, las fronteras nacionales, la autoridad del Estado y las prerrogativas del derecho internacional.
¿Y el Estado de Pakistan qué tiene (o qué puede) decir en este asunto? ¿Hay agentes de la inteligencia o de las fuerzas armadas, o del gobierno de Pakistán que sabían de la residencia de Bin Laden en ese país, desde hace 5 años? ¿Puede Pakistán considerar a los Estados Unidos como un aliado confiable? ¿Puede Estados Unidos considerar a Pakistán como un aliado confiable? La cuestión trasciende los límites del derecho internacional, para internarse en el terreno de la geopolítica y la geoestrategia.
Es decir, desde el punto de vista del derecho internacional, se ha reafirmado y consagrado -una vez más- la posibilidad que el imperio estadounidense pueda intervenir en cualquier territorio de un país extranjero, si los intereses de la seguridad nacional de los Estados Unidos así lo requieren.
El interés nacional de los Estados Unidos y sus intereses de seguridad, se han convertido en la regla no escrita que rige las relaciones internacionales.
Militarmente, podría decirse que la operación para eliminar a Bin Laden fué “perfecta”: todo fue orquestado durante varios meses (desde agosto de 2010), con agentes estadounidenses de la CIA y actividades de inteligencia en territorio pakistaní instalados cómodamente a varios cientos de metros de la residencia, sin informarle ni a los servicios secretos ni al ejército ni al gobierno pakistaní, y realizada por comandos SEALs con helicópteros ultrasecretos, drones de vigilancia, observación satelital de precisión, armamento sofisticado, comando centralizado en la sala de situación de la Casa Blanca en Washington y tropas aerotransportadas al lugar.
El unico problema es que esta operación estadounidense, ocurrió en territorio de un supuesto aliado de Estados Unidos: en el territorio nacional del Estado de Pakistán.
El derecho a intervención existe en el mundo global actual, por lo tanto, desde que Estados Unidos es la única potencia militar y estratégica global, es decir, el único Estado con capacidad militar, tecnológica, logística y estratégica para trasladar, posicionar, introducir y extraer fuerzas militares propias en cualquier punto del planeta.
El derecho a intervención es una prerrogativa política imperial, precisamente porque el imperio está dotado de la capacidad material y estratégica para intervenir. ¿Cómo podría denominarse a una práctica llevada a cabo por un actor político internacional o un Estado, de intentar asesinar a sus enemigos en cualquier lugar donde se encuentren, sino una práctica terrorista? Hay otros Estados que ya han dado pruebas y ejemplos vergonzosos en esta materia, como el caso de Chile en 1976.
¿Qué es entonces un Estado terrorista?
La captura y muerte de Bin Laden sería, desde este punto de enfoque, unica y simplemente un asesinato internacional, cometido por fuerzas militares extranjeras en territorio pakistaní, actuando para un Estado extranjero, es decir, para los Estados Unidos, en una operación en la que intervino la totalidad de la cadena de mando militar estadounidense, desde el Presidente de los Estados Unidos hacia abajo.
La muerte de Bin Laden es entonces un asesinato legitimado por el poder político y militar de los Estados Unidos y por la enorme mayoría de los medios de la opinión pública mundial.
¿Está justificado entonces que una potencia extranjera, un Estado nacional cualesquiera, pueda colocar tropas suyas en territorio extranjero y eliminar a uno o varios individuos residentes en ese país, porque éstos ponen en riesgo la seguridad nacional de este Estado?
La comparación de este ataque con la destrucción de las torres del World Trade Center y el Pentágono en 2001, no resiste ningún análisis, toda vez que dicha acción no fue obra de un Estado especifico, sino de una red de organizaciones islámicas sin territorio nacional propio. Estamos en el centro de la controversia acerca de los límites y los alcances de la guerra en los tiempos actuales.
El derecho a intervención o a ingerencia en los asuntos internos de otros países ¿es una prerrogativa exclusiva de algunos Estados con capacidad de intervenir en otros territorios nacionales? ¿Cuales son los criterios que rigen este nivel de las relaciones internacionales: el interés nacional de cada Estado, el derecho internacional, los intereses geopolíticos de cada actor internacional, los principios de la la ética internacional?
¿No estará ocurriendo en realidad que la muerte de Bin Laden sirve a los Estados Unidos para recuperar su credibilidad menguante de potencia unipolar y global, previo a retirar sus tropas de Afganistán ante el fracaso evidente -o la ausencia de victoria- en esa interminable e incontrolable guerra de guerrillas?
¿Asistimos en realidad al momento final de las soberanías nacionales y estatales propias del paradigma westphaliano?
¿Cuál es el lugar que tiene hoy, en el postmoderno siglo xxi, la Razón de Estado como ideología del Estado imperial?
Manuel Luis Rodríguez U.
FUENTES Y REFERENCIAS
Weiner, T.: Legado de cenizas. La Historia de la CIA. B. Aires, 2008. Editorial Sudamericana.
Council on Foreign Relations: http://www.cfr.org/terrorism/bin-ladens-leadership-legacy-jihad/p24922